Soulmates

Sola. Esa fue la unica palabra que logró penetrar mi caparazón.



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viernes, 13 de agosto de 2010

Epilogo. Latidos♥

I tried to read between the lines
I tried to look in your eyes
I want a simple explanation
For what I'm feeling inside
I gotta find a way out
Maybe there's a way out

Thunder- BLG♥



-Dest, ya dime qué demonios te pasa. Hace una semana que mataste a Taylor y desde entonces no me has dirigido la palabra.- podía oír la desesperación en la voz de Lucas y cada respiración suya en mi intento por ignorarlo.- Y no me vas a decir que es porque no tienes nada que decir, ya que sé que cuando hablas con Ever y Bel no te callas ni un segundo, pero en cambio a mí apenas y me miras.

Tomé aire. No podía posponerlo más. La ansiedad de ambos me estaba cayendo encima con todo su peso y crueldad como una tonelada de piedras sobre mí. Lo miré a los ojos y agaché la cabeza, sintiéndome apenada por lo que estaba a punto de decirle. Tomó mi mano y la elevó al nivel de sus labios.

-Deberíamos terminar esto.- susurré. Sabía que estaba buscando mi mirada y que estaba confundido, esperando una aclaración de lo que acababa de decir, pero me sentía horrible como para afrontarlo.

-¿Terminar qué?

-Esto. Nosotros.

-No quiero oír más.- musitó, con la voz apagada y sombría, casi como un reclamo.

Soltó mi mano. Me dolió pero no lo culpé. Vi como se levantaba de mi cama y arrastraba los pies a la puerta. Sentí la puñalada en el corazón cuando reparé en que no se iba por placer, se iba por que estaba huyendo de mí, de mis palabras; él sabía que aún no había terminado. Golpeó la puerta de mi habitación y la madera crujió bajo su fuerza. Deseaba con todas mis fuerzas terminar rápido con eso, pero a este paso, nunca lo haría.

-¿De qué viene todo esto?- preguntó. Podía ver como todos sus músculos estaban tensos. Cada respiración que yo daba era como una cuchillada en mis lastimadas costillas, pero nada en comparación que me hacía sentir verlo así. Caminó de vuelta a donde estaba y me hizo ponerme de pie frente a él.

Tomó mis muñecas con una mano para que no intentara escaparme y con la otra me obligó a verlo a los ojos. Toda la culpa, toda la sensación de vacío estaba comenzando a embargarme.

-¿Sabes porque te llamo mi ángel?- preguntó, con la voz ronca y rasposa como si acabara de despertarse. Negué con la cabeza, alejando mi mirada de la suya, temerosa de lo que pudiera encontrar.- Pasé toda mi vida buscando algo que me hiciera ver que no estaba vacío por dentro, que valía la pena vivir…

-Lucas, por favor, no…

Soltó mi barbilla y puso su mano enfrente de mí, pidiéndome que callara, que lo dejara seguir. Cada una de sus palabras me llegaba como un puñetazo en el estómago. Los ojos me ardían y mi labio ya comenzaba a temblar. Odiaba lo mucho que me dolía verlo así. En ese momento desee ser como Megan y poder reprimir todos mis sentimientos para poder hacer lo que quería.

-Odiaba mi vida a tal punto que parecía imposible. Tenía todo, dinero, casas, a la chica que yo quisiera…- se detuvo cuando vio mi expresión. Río amargamente y prosiguió.- Pero no era suficiente. Eso no me bastaba. Algo me faltaba y no sabía qué. De pronto, regreso a Wake Forest, te conozco y ¡Boom! Todo tiene sentido y mi vida deja de ser el horrible teatro monótono que era.

-Detente, te lo ruego…- lloré. Cerré los ojos con fuerza, dejando las lágrimas caer al piso en un rítmico golpeteo. Enjugó una lágrima de mi ojo y dejó su mano ahí, en mi mejilla.

-Y no quiero perder eso. No ahora. Ni nunca.

-¿Y crees que yo sí?- grité.

Su mirada parecía desorbitada, casi confundida. Llevé mis manos a mi boca y la cubrí para reprimir un fuerte sollozo que se formaba en mi garganta. Me rodeó con sus brazos y correspondí a su abrazo, segura de que un segundo más así y no tendría la fuerza para terminar lo que comencé.

De pronto fue como si nada importara, como si estuviera mandando todo al diablo y lo que debía hacer no importara más. Lo estrujé con fuerza, como si intentara fundir mi cuerpo con el suyo y quedarme así para siempre, pero no podía, lo amaba más que a mí vida y esa era exactamente la razón por la cual hacía lo que empecé. Lo empujé hacia atrás y hablé, diciéndole mis razones, las que él no debía saber.

-¡Mírame, Lucas! Pasé varios meses deseando ser normal, volver a ser como antes y ahora que lo soy lo odio.- tomé aire y miré a otro, presioné mis labios en un intento de ahogar todo lo que sentía, todo lo que odiaba; desgraciadamente, eso era imposible.- ¡Soy una patética humana! ¿Y ahora qué? Voy a hacer todo lo que quería: estudiar, trabajar, hacerme vieja y morir.

-No tiene que ser así.

-Pero así es. Y no podremos hacer nada. Y eso es exactamente lo que no quiero hacerte. No quiero obligarte a desperdiciar conmigo, ¿qué? ¿40, 50 años más?- intentó interrumpirme, pero no hice caso.- Tienes una vida y vas a vivirla como solo tú sabes hacerlo; no quiero ser yo quien te lo impida.

Ambos tragamos saliva y nos quedamos en silencio, ambos sin saber que hacer o decir. Le había dado al clavo; había entendido mis razones y las aceptaba, pero, no sabía si eso me daba gusto o me dolía. Me daba gusto porque entendía que lo hacía por él y lo aceptaba, pero me dolía por que lo había aceptado sin más. Dicen que ser fuerte es dejar las cosas ir, pero a veces quedarte cómo estás significa que eres incluso más fuerte. Desgraciadamente no había nadie que me ayudara a saber qué era lo mejor.

-¿Esto es por la edad? Dest, ya te dije que te devolveré cada gota de lo que me diste, lo haré, lo juro, no tienes porque preocuparte por eso.

Negué con la cabeza.

-Se trata de que tienes una vida y no voy a truncarla.

-Pues no lo acepto. No voy a dejarte. Pídeme lo que sea, pero no me pidas esto.- dijo.- Solo hay dos formas de echarme de tu vida para siempre: Hazme sentir tan mal que no pueda soportarlo o que sea enserio.

-No puedo. Te quiero demasiado como para hacerte eso.- murmuré, la garganta me dolía y los ojos me ardían.

-Siempre tenemos estas clase de… contratiempos y siempre salimos adelante. ¿Recuerdas? Somos un equipo, tú misma lo dijiste.- me recordó.

-Cierto…- concordé amargamente.

-¿Para qué quiero vivir toda la eternidad si tengo que hacerlo sin ti, ángel?

-Lo mismo me pregunto…- respondí. -¿Entonces, así me quieres?- pregunté en un hilo de voz.

-Por supuesto que sí. ¿Y tú a mí?

-¿Recuerdas el océano cuando me raptaste?- ambos sonreímos y asintió.- ¿Lo inmenso que era y que por más que intentábamos encontrarle fin era imposible?- volvió a asentir.- Pues eso siento por ti. No tiene ni principio ni fin. Grande, fuerte, eterno…

-Ángel, Te amo, y lo haré por toda la eternidad.

-Lo mismo digo, señor Russo.

Volvió a abrazarme y ambos reímos bajito, como si el hacerlo muy fuerte fuera a arruinar el momento. Recargó su cabeza sobre la mía y pude sentir como sonreía al besar mi cabello. Yo hice lo mismo y por primera vez después de mucho tiempo supe que todo estaba bien.

-Me cuidas muy mal, ¿lo sabías?- pregunté burlonamente después de un rato, pero su expresión se tornó sombría.

-Lo sé, no debí haberte mentido ni dejado ir sola. Debí haber sabido que algo andaba mal…-empezó a decir, pero lo callé poniendo mis dedos en sus labios.

-No hablo de eso, niño guapo.- reí. Tomó mi mano y besó cada uno de mis dedos, para después acunarla contra su mejilla.

-¿Entonces…?

-Antes cuando era pequeña y algo me dolía porque me golpeaba o me caía, Trev, Ev, o Damen siempre besaban la herida y el dolor solía irse…- insinué, mirando inocentemente al techo, actuando como si las estrellas pegadas ahí fueran fascinantes.

-¿Y qué te duele?- preguntó riendo suavemente, algo tan despreocupado que me dolía que tuviera tiempo sin hacer eso.

-Mis labios.- respondí haciendo pucheros y cruzándome de brazos.

Me miró con una mezcla de diversión y ternura. Un extraño hormigueo me recorrió de pies a cabeza, sonreí infantilmente y jugué con un mechón de mi cabello.

-Eres la peor tortura que alguien pueda imaginarse.- susurró en mi oído, haciendo que me estremeciera.

-Mal por ti.- reí.

-Pero afortunadamente, vale la pena soportare.- me sonrió abiertamente, mostrando su buen humor.

Me besó como si nunca lo hubiera hecho. La sensación fue mejor que nuestro primer beso. Comenzó dulcemente, casi como si debiera tener cuidado conmigo – cosa que en parte era cierto por mis costillas- pero fue cobrando intensidad hasta volverse casi desesperado. Rodeo mi cintura y yo su cuello, aterrada de que se alejara de mí. Sentí como la alegría fluía por nuestros cuerpos. El beso volvió nuevamente a su estado natural de dulzura y ambos tomamos aire para controlar nuestras respiraciones.

Me alejó un poco y me miró a los ojos como un ciego que ve por primera vez la luz. Tomé su mano y la puse sobre mi corazón. Nos quedamos un segundo así, sintiendo mis latidos y sonreímos.

-Esto es por lo que vivo.- murmuró, alejando su mano y colocándola en mi cuello.

-Te amo.- susurré con una sonrisa de oreja a oreja.

-Y yo a ti.- respondió igual de sonriente.

Se acercó nuevamente y me volvió a besar. No fue un beso como en las películas, el típico beso que hace explotar la pantalla o hace que los dos vuelen, pero era lo más dulce que alguna vez probé y definitivamente no lo cambiaría por nada del mundo.

Nunca había sabido lo que era la perfección hasta que conocí a Lucas y eso era algo que no cambiaría por nada.

Sé que todavía hay peligros fuera, como Megan, pero aquí y ahora, en los brazos de Lucas, estoy bien. Pronto llegara la hora de salir y afrontarlos, pero mientras ese momento llega, disfrutaré esta pequeña fracción del cielo.







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Se supone qe la cancion para cuando terminen debe ser la de "Thunder" :D
Aww.. no sabía si hacer discurso o no, jaja pero creo que lo haré n,n
Si hace un año me hubieran dicho que iba a publicar, es más, si me hubieran dicho que tendría una historia, les hubiera dicho que estaban loc@s y me hubiera quedado con cara de: WTF? xD
Tengo muchas cosa que agradecerles, sus comentarios, sus opiniones y sobre todo su apoyo. Tod@s me han ayudado a que no se me quiten las ganas de seguir, mil gracias!
Tmbn le qiero agradecer a Mariana, que fue mi primer amiga de blogger :D A clau y a mary x que siempre me apoyan y siempre me comentan. A mi chica fb (qe no comenta u,u) xD. A Giselle que tmbn siempre me da animos y me comenta. Aranza! :D
Y ellas son solo algunas, porque todas me han apoyado en mis momentos de: ______. Asi que por favor no se enojen conmigo si no las nombré :$
Gracias x los premios, se que nunca los pubblico, pero es porque todas las historias qe leo me encantan, y es imposible decidirme x 3 para dárselos, ya qe en mi opinión, todas se merecen eso y mas. (;
Me despido antes de ponerme sentimental. $:
Mil gracias, hermosas!
En max una semana comenzaree a pubblicar la otra temporada, esperenlaa!
Lucas les manda besos ¬¬ xD
Cuídense, y nos leeremos pronto! :D
Ily♥

miércoles, 11 de agosto de 2010

51.1 Humana

What hurts the most
Was being so close
And having so much to say
And watching you walk away
And never knowing
What could have been
And not seeing that loving you
Is what I was tryin’ to do

What hurts the most, Rascal flats



-¡Lucas!- lloré, cuando vi como estaba tendido en el suelo, herido y con la respiración trabajosa.

Corrí hacia él y coloqué su cabeza en mi regazo para protegerlo, evitando las risas jocosas de Taylor y Megan. Las lágrimas de rabia me cegaron e intenté hacer algo, pero un segundo que dejara solo a Lucas y todo terminaría para ambos. Abrió los ojos lentamente y me miró con alegría.

-Estás bien…- susurró.

-Sí, y tú también lo estarás.- sollocé. Me temblaban las manos y las piernas.- Tienes que aguantar esto, por ti, por mi, por nosotros.- lloré cuando su mano se debilitó a tal punto que ya no pudo sostener más la mía.

-Todo lo que me dijiste el día que te fuiste era mentira.- aseguró. Asentí quedamente, tratando de no moverlo mucho.- ¿También lo que dijiste de que me amabas?

-Esa fue la única cosa verdadera que dije esa noche, mi ángel.- respondí, quitando el cabello de su frente y cara. Me sonrió y lo mismo intenté hacer, pero verlo tan débil me estaba matando por dentro y quitando las ganas de todo.

Una luz se encendió en mi cabeza. Claro. Era tan fácil. Muchas veces hay que hacer lo que hay que hacer. ¿Cómo no se me ocurrió antes? Tomé las manos de Lucas entre las mías y comencé a concentrarme en lo que quería hacer.

-¿Qué haces?- murmuró.

-Si algo pasa, recuerda que te amo.

Sentí el horrible dolor tan familiar atravesarme, y por su expresión sabía que el también lo estaba sintiendo. Quiso alejar sus manos de mí, pero no se lo permití. Lo que estaba haciendo era por él. Una vida por otra. Muy justo. Ambos nos retorcimos cuando el dolor empezó a crecer y comenzó a hacerse casi insoportable. Era la misma sensación que había sentido el día del choque. Aquel dolor que no olvidaría jamás.

-¡¿Qué está haciendo?!- chilló Megan cuando un brillo comenzó a rodearnos a mí y a Lucas. - ¡Detenla!

Para cuando Taylor me lanzó al otro lado del edificio, ya todo había terminado. Todo se estaba volviendo nubloso y los bordes indefinidos. Sentí el dolor punzante en mis costillas cuando intenté levantarme. Observé casi con gusto cuando Lucas se levantó como nada le hubiera pasado. Otra vez se veía revitalizado.

Para cuando busqué a Megan con la mirada, la maldita ya no estaba. Ya había visto lo que podíamos hacer y de seguro tenía miedo. Escapó. No tenia tiempo de pensar en eso.

-Yo no haré lo mismo que mi amada Megan. –amenazó Taylor, por primera vez permitiéndome ver su lado más salvaje.

Me quedé tendida en el suelo observando cómo peleaban. Ambos parecían esquivar el ataque del otro con facilidad y me pregunté porque Lucas no usaba ninguna de sus habilidades para acabar con él. Así estuvieron un rato, hasta que Taylor tomó a Lucas por el cuello y comenzó a asfixiarlo, sin posibilidad de escapar.

-Te llegó la hora, Russo.- se burló cuando las piernas de mi novio comenzaron a fallarle. Comenzó a caer lentamente, como en cámara lenta y Taylor solo sonreía, listo para morder.

Al parecer Taylor no albergaba la posibilidad de que yo fuera una amenaza en potencia, por lo que se olvidó de que estaba ahí. Solo se concentraba en la tarea de matar a Lucas. A mí Lucas, y eso era algo que por nada del mundo iba a permitir.

¿Cómo puedo matar a un vampiro? La respuesta llegó a mí gracias a tantos libros sobre el tema.

Era ahora o nunca. No podía permitir que Taylor acabara con la vida de Lucas. Me levanté como pude y caminé al lugar donde la había dejado caer. Tomé la daga con fuerza entre mis manos y la clavé sobre el corazón de Taylor. Sentí la filosa hoja de la navaja penetrar su piel y rozar sus huesas hasta llegar a mi objetivo mientras la sangre me empapaba las manos. Solté la empuñadura cuando dio media vuelta y me miró. Me miró al principio con burla y me pregunté si lograba sentir el dolor; después se transformó en odio, el tipo de odio con el que solo Megan me veía, el tipo de odio que te hacía pensar que regresaría de la muerte solo para acabar contigo, el tipo de odio que solo mostraba la maldad más pura y aterrorizante que pudiera existir.

-Esto no ha terminado. Jamás vivirás en paz.- tosió y sangre salió por su boca.- ¡Jamás!- fue lo último que Taylor dijo.

Cayó al suelo gritando y comenzó a volverse polvo. Se piel se secó, al igual que sus ojos y comenzó a deshacerse lentamente, como cuando tomas una galleta y la haces trisas. Solo quedaron los despojos de su ropa y la daga clavada en su camisa tintineó cuando golpeo el suelo.

Caí de rodillas al suelo, y abracé mi abdomen, llorando tan fuerte que no podía creer que no me oyeran. Sentí el insoportable dolor punzante en mis costillas cada vez que tomaba aire, pero no podía dejar de llorar; lloraba por el dolor en las costillas y por lo que acababa de hacer. Nunca pensé que llegaría a quitarle la vida a alguien, por más horrible y repugnante que fuera, y hoy lo había hecho.

-Ya terminó.- susurró Lucas en mi oído, cubriéndome con su cuerpo. Lo miré preguntándome si había visto lo que pasaba y suspiró.

-¡No, no ha terminado! ¡Lo maté, Lucas! ¡Maté a Taylor! ¡Y Megan sigue suelta!

-Tenías que hacerlo.- intentó consolarme. Puso una mano sobre la mía y la sacudí alejándolo de mí.

-No hay justificación.- respondí. Sentía asco de mi misma. Siempre había odiado a los asesinos de la televisión, pero ahora que yo misma lo había hecho, no podía más que preguntarme si todos se sentían así.

-Si no lo hubieras hecho nos hubiera matado a ambos, ángel.

Rebobiné en mi cabeza las palabras de Trevor sobre que muchas veces hay que hacer lo que se tiene que hacer; el sabría que tendría que llegar hasta las últimas consecuencias y lo había dicho para no hacerme sentir mal; lo malo, era que no ayudaba mucho.

Una luz se encendió en mi cabeza y entendí lo que Lucas acababa de decir y recordé exactamente porque lo hice. Tenía razón, si no lo hubiera matado yo, era más que seguro que él nos hubiera matado a nosotros. Con todo el dolor que sentía –tanto física como emocionalmente- lancé mis brazos alrededor del cuello de Lucas y seguí llorando ahí, junto a él.

-Lo siento tanto.- murmuré.

-Shh… Shh..- se limitó a susurrar, pasando sus dedos por mi cabello y mi espalda. Me pasó un brazo por la cintura e intentó levantarme, pero lancé un fuerte alarido cuando intentó hacerlo. Era como si me estuvieran martillando el pecho.-¿Estás bien?- chilló alarmado.

-Me duele.- balbuceé torpemente. Señalé mis costillas con la punta de los dedos y seguí llorando.

-Si te muevo te voy a lastimar.- la preocupación era palpable en su voz.- Intenta elevarte. Sabes cómo hacerlo.

Me imaginé levantándome sin lastimarme, pero nada sucedió. Miré rápidamente a Lucas y estaba tan extrañado como yo. Volví a intentarlo cerrando los ojos y concentrándome con todas mis fuerzas en ello. Una, dos, tres veces y nada.

-¿Oyes lo que estoy pensando?- preguntó.

Cerré los ojos con fuerza y me concentré en oír algo, pero el único sonido que había era el del viento rugiendo y estrellándose contra los árboles y el edificio. Me congelé.

-Soy… soy…- no podía pronunciarlo.

-Humana…- terminó mi oración, con la mirada perdida, y al igual que yo, no podía creerlo.




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Esos fueron los ultimos 2 capitulos! :D
Me falta el epilogo, pero ese lo pubblico el viernes! (;
Espero que les gustee && comenteen mucho! :P

pd. Mary, me interesa tu propuesta, hablamos luego? (:

50.1 Deberes

-¿Trevor?

La voz me temblaba y sentía la incertidumbre carcomerme los nervios. Si, Trevor está aquí entonces yo estoy… muerta. Me dije a mi misma. La última palabra retumbó en mi cabeza como un fuerte estruendo, una y otra vez. Me sentí mareada y cansada. Me di un fuerte pellizco en el brazo, con los ojos cerrados y suplicando en silencio despertar, que esto era solo un mal sueño pero nada pasó. Me tambaleé hasta casi caer al suelo, pero alguien me atrapó en la caída. Mi hermano.

-¡Maldita sea!- grité tratando de zafarme de sus brazos. Me miró consternado, y sabía que se estaba preguntando si algo malo pasaba en mi cabeza.- ¡Si, pasa algo! ¡Estoy muerta! ¡Me morí! ¡AHHHH! ¡No puede ser!

-Dest, no estás…

-¡Mentiroso! ¡Tú estás muerto! Entonces yo… también.- mi voz se fue apagando poco a poco hasta que prácticamente desapareció. Me sacudí violentamente y me soltó. Me tiré en el suelo y abracé mis rodillas, balanceándome de atrás a adelante como toda una psicótica y me susurraba que estaba loca. Eso era mejor que estar muerta.- No, yo no puedo estar muerta, Trev.

-Destiny Boudelair, ¿quieres escucharme un segundo?- me habló en un tono autoritario, casi molesto. – No estás muerta. Estás en… medio tiempo, como dicen en fútbol.- me sonrió, pero no sabía si creerle o no.

No sabía si era mi hiperactiva imaginación, o que estaba muerta o soñando, pero no confié en él. Después de lo que había sucedido en mi habitación, no podía creerle. ¿No era eso lo mínimo que podía suceder después de lo que había pasado? Me levanté y sacudí mis rodillas, las palmas de mis manos y mi pantalón. Sacudí la cabeza enérgicamente y miré a mí alrededor, buscando cualquier cosa que me dijera que estaba pasando.

Trevor se cruzó de brazos y balanceó todo su peso en una pierna, esperando a que me calmara. Entrecerré los ojos y lo escruté de arriba abajo cuidadosamente; se veía exactamente igual que hace 3 años y medio. Lo fulminé con la mirada cuando me extendió una mano para que la tomara y el solo frunció el ceño.

-¿Qué? ¿Ahora no me vas a tirar por la ventana del segundo piso?- reclamé. Puse mi mano sobre mi boca como si me estuviera disculpando por algo y fruncí el ceño también.- Ohh. Perdón. ¡Aquí no hay malditos segundos pisos para lanzarme!

-Yo no hice eso.- se defendió, sus ojos grises chispeando de indignación.

-¿A no? ¿Entonces fue tu gemelo malvado que me odia?- recriminé.- ¡Ya no tengo cinco años para que me inventes historias tontas sobre lo que eres!

Presionamos nuestros labios al mismo tiempo y ladeamos la boca en señal de disgusto; eso era algo en lo que siempre nos habíamos parecido. Me crucé de brazos y esperé su respuesta.

-Fue Taylor. El creo ese espejismo para que quedaras inconsciente y no te pudieras defender cuando bebiera tu sangre.- respondió al fin.

-Pruébalo.

-¿Recuerdas la vez que le gritaste a mamá que se fuera al diablo?- recordó con una sonrisa.

Parpadeé sorprendida. Eso era algo que solo él, mamá y yo sabíamos; algo que Taylor jamás sabría. Los ojos se me llenaron de lágrimas y corrí a abrazarlo. Me atrapó con cuidado y me estrechó contra su cuerpo con suma delicadeza.

-Se enojo mucho.- rió.

-Se lo merecía. Eso le pasa por querer quitarle su muñeca a una niña de seis años.-respondí igual que él, riéndome.

-Eso fue muy grosero. ¿Quién te enseñó esas palabras?

-Nada más y nada menos que tú y Damen. ¡Dios! Era casi lo único que decían cuando pensaban que yo no estaba oyendo.- me burlé. Puso los ojos en blanco, besó mi frente y me revolvió el cabello como solía hacer.

Ambos reímos y me abrazó con más fuerza. No lloré. No tenía sentido. Solo me dejé disfrutar el momento por una vez sin preocuparme por lo que pudiese llegar a pasar.

-Dest, tengo muchas cosas que decirte y muy poco tiempo.

-¿Qué tipo de cosas?

-Primero que nada, estás hermosa. Te he estado observando todo este tiempo pero no es lo mismo que tenerte aquí.- respondió.

Tragué saliva ruidosamente y me aclaré la garganta. El me había estado observando todo el tiempo y yo que me creía sola. Me sentí horrible de no haberme dado cuenta antes.

-¿Recuerdas el chico sombra de tu habitación? ¿El que nunca podías ver bien?- preguntó. Lo miré confundida, haciendo memoria de lo que estaba hablando hasta que recordé y asentí.- ¿El lobo de tu sueño?- volví a asentir, preguntándome que relación guardaban.- Fui yo.

-¡Eres un idiota!- le grité furiosa.- ¡Me asustaste! ¡Pensé que era uno de los psicópatas que me quería matar!

Rió bajito, no dándole la suficiente importancia a mi reacción. Me crucé de brazos y me senté en el suelo con las piernas cruzadas y haciendo pucheros como cuando tenía 8 años. Se sentó a mi lado y me pasó un brazo por los hombros para tenerme más cerca.

-Si hubieras sabido que era yo, ¿hubieras seguido con tu vida tal y como estabas haciendo?

Wow. Eso odiaba de él. Que siempre hacía que me pusiera a pensar bien las cosas. Lo medité un instante y por más que me decía que si, que todo hubiera seguido igual la verdad era que no. Hubiera hecho todo lo posible por buscar la forma de encontrarlo y traerlo de vuelta a casa. Conmigo.

-Ahí está. Era mi forma de cuidarte y asegurarme que nada te sucediera sin hacerte sufrir más.

-Contéstame una cosa.- asintió.- Si no me hubieras transferido todos tus poderes, ¿seguirías vivo? - Vi como se debatía entre decirme la verdad o mentirme.- Y dime la verdad que estoy harta de que todos me mientan.

-Si.- suspiró.

-¿Entonces por qué?

-Dest, yo ya había vivido lo suficiente. Y no era justo que tú con solo doce años murieras. Lo hice porque eres mi adoración, hermanita y si pudiera, lo haría otras mil veces.- tomó aire y me abrazó con más fuerza para evitar que llorara.- No me arrepiento y jamás lo haré. Si no lo hubiera hecho, no habría podido vivir sabiendo que moriste y tarde o temprano me hubiera suicidado.

-Trev…- sollocé.

Y ahí fue cuando me eché a llorar como el primer día. Lo abracé con tanta fuerza que las palmas de las manos me dolieron por clavarles mis uñas aún a través de su camiseta. Me abrazó con fuerza, como si me quisiera dejar ir nunca, cosa que yo tampoco quería.

Acarició mi cabello y mi hombro, frotándolo suavemente y tarareando una canción de cuna que me cantaba de niña. Sentí que volví a tener cinco años. Cuando todo era más fácil y no tenía que preocuparme por nada, donde solo bastaba un abrazo para calmar mi mundo.

-Trev, no puedo morirme. Necesito volver.- murmuré, interrumpiendo el momento. Me limpié las lágrimas con el dorso de la mano y fue ahí cuando reparé en que el también estaba llorando.

-Pensé que tú querías eso, morir.- dijo.- Si tú decides morir yo puedo volver.

Miré a los lados, con la boca abierta y las lágrimas surcando mis mejillas; era una gran oferta. Pero no, no podía aceptarla, por más que quisiera, necesitaba volver.

-¿Sería muy mala hermana si te digo que necesito volver?

-¿Por qué?

-Tengo una prima que es como mi hermana y que adoro más que a nada. Un mejor amigo que haría lo que fuera por mí, y un novio que está ridículamente enamorado de mí, Trev.- mi voz estaba ronca de tanto llorar. Me sonrió orgulloso.

-¿Enserio quieres a Lucas?

-Claro que sí. Haga lo que haga no puedo evitarlo. Es como si cada que intento alejarme de él algo me llevara de vuelta a su lado. Por más tonto y mentiroso y todo lo que sea, lo amo.- respondí. Sentí mi corazón iniciar una carrera y zumbar en mis oídos.- Lo amo con cada parte de mí. Con todos y cada uno de sus defectos.

Eché la cabeza hacia atrás y me puse las manos sobre ella.

-En el amar está el perdonar. Lo hizo por tú bien, para protegerte.

-Eso ya no me importa. Lo único que quiero es volver a allá y decirle todo lo que siento. Quiero abrazarlo y besarlo, Trev.- mi voz estaba ahogada por mis manos. No quería ver nada ni a nadie.

-A veces uno tiene que hacer cosas que no quiere para proteger a los demás. Uno tiene que hacer lo que tiene que hacer y muchas veces lo mejor no es lo correcto.-hizo que lo viera a los ojos y me sonrió.- Se equivocó, pero todos lo hacemos cuando estamos enamorados.

-Debo volver.

-Ahora mismo.- me aclaró.

-Trev, te amo hermanito. Y eso nunca va a cambiar. Te juro que si hay alguna forma de revivir a los muertos lo voy a hacer.- prometí, deseando que fuera verdad.

-Yo también te amo, Dest. Siempre te voy a cuidar.

-¿Volveremos a vernos?- realmente no sabía si quería saber la respuesta o no.

-En sueños y cada que tenga la oportunidad. Lo prometo.

Lo abracé nuevamente, con todas mis fuerzas y las lágrimas volvieron a brotar de los ojos de ambos.

-No es un adiós. Es un hasta luego.- vi la promesa en sus ojos y le creí.- Oh, una cosa. Necesitarás esto.

Me extendió una daga de plata. El mango tenía el mismo diseño que tenía la marca en mi muñeca, la cual resplandeció con fulgor al tener la daga en mis manos. La hoja era filosa y bien hecha. Me estremecí.

-¿Y esto para qué es? ¿Qué es está marca?- pregunté.

-Pronto lo sabrás. La marca indica que sigues siendo como Ever. Una inmortal. Debes irte, antes de que sea tarde.- besó mi frente y cerré los ojos.- Mándale saludos a todos de mi parte y diles que los amo.

Cuando los abrí, estaba tendida en el suelo, con la daga en mis manos. La solté de mi inmediato y cayó al suelo con un suave tintineo. La marca dejó de brillar y desapareció.

-¡Lucas!- lloré, cuando vi como estaba tendido en el suelo, herido y con la respiración trabajosa.

sábado, 7 de agosto de 2010

49.1 Venganza




-Desgraciada.- escupí, no dando crédito a lo que oía. No podía creerle.

-Yo acepté gustosa, pero Katherine se negó al principio; no tardé en convencerla. ¿Recuerdas que te hizo correr por el bosque sin darte razones? ¿Las sombras que corrían junto a ustedes?- un momento regresé a ese día; el miedo de no saber lo que pasaba, el ardor de mi pecho y el dolor en mis piernas- Éramos nosotros. Fue fácil provocar el choque, solo basto con pararme a media carretera. Pobre Trevor, jamás pensó que haríamos eso.

- Eres una…

-Déjame terminar. No nos dimos cuenta de que te pasó toda su energía. Sé que nos viste, y realmente me dio gusto provocarte terror aún sin conocerte.- sonrió maliciosamente, orgullosa de su maldito trabajo.- Cuando lo sacamos del auto y lo mataron, yo pregunté si debíamos matarte a ti también. El vampiro más fuerte nos dijo que no, que ya estabas muy lastimada y no sobrevivirías; lo que el idiota no sabía era que estabas más viva que nunca.

Sentí que los ojos me escocían y la garganta me ardía. Todo mi cuerpo se puso tenso y por más que lo intenté, no pude evitar deshacerme en llanto. Esta desgraciada fue la que arruinó mi vida. Esta desgraciada fue la que me quito la única cosa buena de mi vida. Esta desgraciada…

-Lo dejamos así. Esperamos que el poder en la sangre de Trevor se transfiriera pero nunca pasó y nunca supimos porqué. – Siguió hablando, intenté ignorarla, pero cada palabra que mencionaba retumbaba en mi cabeza.- Casi cuatro años después que te vi por segunda vez, supe que tú eras la hermana que había sobrevivido. Entendí que seguías viva por tu hermano.

- Trevor pensó que tu vida valía más que la suya y por eso prefirió morir él, pero después se me ocurrió que como los vampiros se habían olvidado de lo que querían de Trevor, podía aprovechar y así me alié con Taylor. – se burló. No sabía que debía hacer o decir. -Me lo propuse y aquí me tienes, a punto de lograr mi meta.

-¿Mi familia sabía que tu y Katherine fueron?- lloré.

Al principio, Katherine me había dado una sensación de tranquilidad y desconfianza, después, me dio remordimiento tratarla mal, pero cuando supe que era mi hermana mi odio se encendió. Una parte de mí me había dicho que no debía juzgarla, que debía darle una oportunidad, pero ahora sé mejor; el odio que le tengo ya no es injustificado.

-Solo supieron que fue tu hermanita. Nunca tuvo el valor de decir que la ayudé. -¿Tienes idea de lo que vale tu cabeza? ¿Una gota de tu sangre?- mostró sus colmillos y mordió ligeramente su labio.- Vales más de lo que te imaginas. No somos los únicos que te siguen. Hay más. Eso tenlo por seguro.

No podía concebir una criatura más repugnante que ella. Todo en Megan era fríamente calculado, sin escrúpulos, sin sentimientos. Intenté liberarme de la manera “tradicional”, pero las cuerdas me mordían las muñecas y las piernas ya no lograba sentirlas.

-¿Lucas sabía que ustedes lo mataron?- pregunté. La voz me temblaba y las lágrimas no me permitían ver con claridad.

-¿Recuerdas los secretos que te dije que tenía? No me creíste. ¡Por supuesto que Lucas sabía! El supo desde el día que te besó por primera vez. Después de la fiesta en que Taylor casi te mata.

No. No. No. Por favor no. Me dije a mí misma. Me estaba mintiendo. Tenía que estarme mintiendo. Lucas no podía haberme ocultado algo así. Casi creí ver como todo a mí vista se caía a pedazos. Todo me dolía y con todo me refiero a absolutamente todo.

-¿Duele, no?- preguntó. Se arrodilló frente a mí y me hizo verla a los ojos.- Duele que te mientan. No te preocupes, la peor forma de hacerlo pagar por lo que te hizo, será deshaciéndome de ti. ¿Para qué quieres vivir?

De pronto, todo lo que dijo tuvo sentido. Megan logró sembrar en mí una semilla de odio que alimentaba con cada una de las palabras que pronunciaba. Sentía como cuando me provocó la sensación de estarme quemando, pero esta era más fuerte, más dolorosa. Aquella había sido solo física, esta era más dentro de mí.

-No le creas, ángel.

Megan giró sobre sus talones mientras sonreía. No terminábamos de hacerle más interesante el juego y eso la fascinaba. Yo no di vuelta para verlo; no me sentía con los ánimos suficientes como para verlo a los ojos sin explotar y decirle todo lo que quería.

-Vaya, Lucas. No creí que tuvieras el descaro de decir que mentía.- Megan habló coquetamente. Mordió su labio y jugueteó con un mechón de su rubia cabellera.

-Dest…- me llamó. Bajé mi cabeza y la escondí como pude. Oí la desesperación en su voz y eso me hizo sentir mal, pero no podía perdonarlo con eso.- Lo hice por tu bien.

-¡No haberme dicho nada cuenta como haberlas ayudado!- grité. Megan rió y aplaudió.

-Les propongo algo. Brujita, si te quieres ir con Lucas puedes hacerlo, juro que no haré nada, pero si no quieres te quedas aquí, aceptas a lo que viniste y él se va sin problemas.- ofreció Megan.

Lucas me extendió una mano y medio sonrió.- Dest, vámonos.

-No.

-¿Por qué no?- oí el dolor de su voz, podía sentir la traición en el aire; era demasiado.

-Por qué prefiero morirme a ir contigo. Porque no puedo creer que no me hayas dicho una cosa así. Porque estoy harta de que me mientas.- tomé aire y sacudí la cabeza.- Por qué te odio.

-No me iré sin ti.- replicó débilmente; se veía cansado.

-Ya lo veremos…- murmuró Megan, mientras yo me mantenía reacia verlo a los ojos.

-De-- - fue lo único que pudo decir antes de ser tacleado por Megan.

Fue a dar sobre tablas de madera ya viejas y al parecer podridas. Sacudió su cabeza aún confundido por el ataque sorpresa. Megan sonrió como un niño pequeño al que le mostraron un objeto brillante y me dirigió una mirada de: “Recuerda lo que te dije”. No sabía que podía más, si el odio que sentía en ese momento por él o todo el amor que me estaba ahogando.

Megan acercó su boca al cuello del que aún era mi novio, lista para morderlo y acabar con su vida, pero se detuvo. Se quedó pensando un rato y después volvió a sonreír, por millonésima vez ese día. Lucas estaba cansado, podía verlo en la forma en que hacía nada para defenderse. Su rostro estaba pálido y sus ojos habían perdido su brillo habitual.

-¿Estás cansado?- preguntó Megan, fingiendo consternación.- Wow. Pensé que averiguarías rápidamente de que se trataba, pero eres lento, guapo.

-Hablas puras idioteces, Megan.

-No. Esto no es una estupidez. Como ya le dije a tu noviecita una… verdad, creo que tú también te mereces una.- ofreció. La fulminé con la mirada, viendo como aplicaba presión en el cuello y abdomen de Lucas dificultándole la respiración.- Te has sentido cansado por un par de meses. ¡Fuiste a Salem por una cura! Pero nunca supiste que te atacó por la espalda.

-¿De qué hablas?- manejó por preguntar.

-Fuimos nosotros. Nosotros te causamos esos… episodios de cansancio. Fue tan fácil. Estabas tan concentrado en ayudar a la brujita que nunca te diste cuenta. Ella debilitó tu mente, tu guardia. Ja. Si no hubiera sido tan fácil podría haber sido divertido.

-¡¿Cómo puedes ser tan repugnante?!- le grité. Mi voz se oía rasposa, repentinamente cansada. Me puse de pie y di un paso hacia ella.- ¡Vete al diablo, Megan!

Podía sentir como la sangre me hervía bajo la piel, como si cada célula de mi cuerpo se estuviera incendiando por la rabia que comencé a sentir así que no me di cuenta en qué momento la cuerda que ataba mis muñecas se deshizo y me dejó libre. Los ojos me chispeaban, podía sentirlo, y en mis manos sentía que tenía algo que debía lanzar; algo para la desgraciada de Megan.

Ella no se dio cuenta en qué momento fue golpeada por algo que yo misma cree; era como un par de lazos o manos que se movían a mi disposición. Lo imaginaba, lo sentía, casi lograba verlo; y mi único objetico era Megan. Quería arrancarle la cabeza, quería verla sufrir todo lo que nos había hecho sufrir a nosotros. Quería que pagara por todas y cada una de las cosas que había hecho para hacerme sentir miserable, humillada; quería la peor tortura para ella.

Estaba totalmente concentrada en ver como eso la golpeaba, como rodaba por el suelo, como se estrellaba, como gritaba del enojo y por primera vez, Miedo. Veía el terror en sus ojos y eso me hacía sentir bien, me hacía sentir feliz, quería venganza. Era como tomar un poco de alcohol, al principio dolía, pero ya que te acostumbrabas a la sensación, era realmente bueno.

-Dest, detente.

La dulce voz de Lucas junto a mí me sacó de mi trance. Era como si hubiera salido del agua después de un buen rato sin respirar. Luché por el aire que en esos momentos me faltaba y también por mantenerme cuerda y despierta. Los párpados me pesaban y sentía como si todo se estuviera volviendo negro. Nunca en mi vida me había sentido tan agotada como ene se momento, nunca había experimentado esa sensación de que no era capaz ni de hacer que mi corazón latiera.

-Dest, ángel.- lloró, los ojos se le llenaron de lo que pensé que eran lágrimas y presionó sus labios en una tensa línea. Cerré los ojos con fuerza, concentrándome en su rostro; lo nuevamente rosado de sus mejillas, sus pestañas, cejas, lo verde de sus ojos, su cabello castaño claro, todo. Absorbí todo eso en mi cabeza e intenté sonreí, pero al parecer él no lo notó.- No te duermas.

-No puedo evitarlo…- susurré, manejando torpemente mis labios para decir aquello.

Cerré los ojos nuevamente y me fue imposible volver a abrirlos.

Abrí los ojos o al menos eso pensé. No lograba ver nada, solo la negrura de lo que pensé debía ser un bosque por el aroma a pino y tierra mojada que estaba impregnada en todo. Di un paso al frente y di un salto cuando el sonido de una rama rompiéndose bajo mi peso me asustó. Solo podia ver una fuerte luz en la distancia, tenia que ir ahi.

Vamos, Dest. Esto es tonto. Me dije a mi misma, tomando valor de lugares en los que no tenía y esforzándome por mantener la calma.

-¿Destiny?- llamó una sombra. Entrecerré los ojos para ajustar mi vista al paisaje oscuro que se extendía frente a mí sin mucho éxito. Se me fue el aliento cuando reconocí la voz.

-¿Trevor?




- - - - - - - - - - - - -
Corto, ya lo se, y me tarde, tmbn lo seeXD Mi verdadero problema es que como dijo Clau, no qiero terminar esta temporada:(
Mmmm... Pubblicare ma;ana Martes, probablemente sean 2 capps, no es seguro, para el miercoles pubblicar el capp final o epilogo :$
Los epilogos son cortos? El mio no!! :D
No he terminado lo de Megan pero ya tengo el capp final jajaja :P
Todo x hoy!
Si tienen preguntas sobre mi, la historia (no spoilersxD) o xqe las rosas se llaman asi aunqe sean rojas n,n pregunten!:D
Comenteen!
ilyy♥

miércoles, 4 de agosto de 2010

48.1 Fuego

-Llegamos.- avisó Taylor.

Abrí los ojos lentamente y los tallé. La cabeza me dolía horrores y los ojos me ardían como hacía mucho no me pasaba. Abrió mi puerta y me tomó de la muñeca para arrastrarme fuera del auto. No puse esfuerzo. Ya no valía la pena. Sentía que había dejado todo atrás, pero de alguna forma, me sentía tranquila conmigo misma porque sabía que si yo no salía de esta, al menos Lucas, Ev y Damen lo harían. Ya habían pasado cinco días desde que había aceptado ir con Taylor; cinco días en carretera; cinco días odiando mi maldita vida como nunca antes había hecho. No me sorprendería que ya me estuvieran buscando. Solo esperaba que no me encontraran.

Intenté ver algo a lo lejos, pero no había nada, ya había anochecido y el frio del lugar en el que estábamos hacia que doliera respirar. El aire era frio y se sentia como hielo en mis fosas nasales; difícil de respirar. La tierra crujía bajo mis botas y me dejé llevar por Taylor. Entramos a no sé dónde y entrecerré mis ojos para protegerlos cuando una fuerte luz fosforescente me dio en la cara. Me lanzó y caí de rodillas frente a dos pares de pies. Levanté la mirada y me sorprendí; realmente no fue por Megan.

-¿Qué haces tú aquí?- le pregunté a Audrey, que me observaba con gracia, como si le hubiera contado un chiste.- ¿Eres…?

-No.- espetó. Ahora estaba dejando ver todo el odio que me tenía en la forma en que me miraba y me hablaba.- Pero pronto lo seré. Es bueno saber que seré yo quien te mat…

Megan no le dio tiempo de terminar la oración. Se colocó detrás de ella y rompió el cuello de un ágil movimiento. Las lágrimas se me escaparon mientras veía el cuerpo sin vida de Audrey caer. No me agradaba, eso claro estaba, pero tampoco le deseaba la muerte. Taylor se arrodillo junto a ella y acarició su mejilla con dos dedos antes de chasquear la lengua.

-Mmm… Es una lástima. Tenía potencial.- dijo Taylor con una sonrisa de oreja a oreja.

-Hablaba y se quejaba mucho.- respondió Megan igual de sonriente. – Además, yo voy a ser la que mate a la brujita, no una insignificante humana.- miró hacia abajo y me extendió una mano para levantarme. La miré indecisa y al final negué con la cabeza.- Anda. No te haré daño.- mordió su labio y sonrió.- No por ahora.

Me levanté sin su ayuda y me sacudí las palmas de las manos, evitando los raspones y cortadas, me quité algunas piedras que tenía incrustadas en ellas y arrugué la nariz cuando noté la sangre. Observé a Taylor y a Megan tratando de acercarse a mí, pero cree un escudo que se los impidió.

-¿Recuerdas el trato que hicimos?- recordó Taylor, y tan rápido como lo cree lo destruí.

Ambos sonrieron maliciosamente y presionaron los labios. Inhalaron una gran bocanada de aire y la dejaron salir con una sonrisa tan grande propia de un niño pequeño al que le acaban de proponer jugar un juego y después ir por un helado. Megan caminó en círculos alrededor mío, inspeccionando mi ropa y todo de mí. Tomó un mechón de mi cabello y lo inspeccionó cada punta para después dejarlo caer y seguir con su inspección.

-¿Qué trato hicieron?- preguntó Megan como si realmente no estuviera interesada en saber aunque la curiosidad ardía en sus ojos.

-Taylor me prometió que si venía sin causarles problemas ni usar “trucos” no dañarían a mi familia.- respondí. Ella se lo pensó un momento y sonrió.

-Dado que tú cumpliste con tu parte, nosotros cumpliremos con la nuestra.

-¿Cómo sé que no me están mintiendo?- reté.

Ambos tomaron la muñeca de la mano del otro y la mordieron. Megan soltó un pequeño gemido de dolor y soltó la mano de Taylor cuando la sangre comenzó a brotar. Unieron las heridas e hicieron muecas de dolor, respirando entrecortadamente. Murmuraron algo que no logré entender y se alejaron, cada quien cubriendo su muñeca herida con su otra mano.

-¿Qué hicieron?- tartamudeé, sorprendida por ese acto.

-Juramos que no dañaremos a nadie de tu preciosa familia.- marcó las comillas en el aire cuando dijo “familia”- Es para que nos creas.- explicó Taylor.

-Te haríamos lo mismo, pero no creemos poder retenernos con tu sangre. Y sabemos que eres obediente, brujita.- Megan rió ruidosamente.- Ahora, ¿quieres jugar?

-Vete al diablo.- respondí con el valor que me quedaba.

No me di cuenta de que hizo hasta que estuvo frente a mí, clavando sus uñas en mi barbilla, elevando mi rostro al techo. Me elevó y mis pies quedaron colgando como trapos. Me sujeté de sus manos para sostenerme y evitar quedarme sin aire, pero me sentí mareada y cuando comencé a atragantarme con mi saliva me soltó. Caí al suelo y me dio una fuerte patada en el estómago con su puntiagudo zapato. Proferí un fuerte grito y las lágrimas brotaron de mis ojos sin ser llamadas. Oí las risas jocosas y abracé mi abdomen, en un intento de protegerme, pero lo que me dolía no eran los golpes, era más la humillación y el sentimiento de no poder hacer nada para defenderme.

-Mírame.- exigió Megan.

Taylor me clavó las uñas en la barbilla y me hizo mirarla. Ella se quitó el cabello del cuello y me lo mostró. Una fea cicatriz, rosa, gruesa y brillante sobresalía de su pálida tez. La miré horrorizada, pues abarcaba gran parte de su cuello. Sus pensamientos estaban bien guardados, pero cuando se pasó un par de dedos por la cicatriz, recordé de que era.

-Fue la del día del baile…- susurré.

-¿Alguna vez te has quemado? ¿Has sentido el fuego quemar tu piel?- escupió.

-Muéstrale.- sugirió Taylor.

No se hizo del rogar. Primero empezó como un ligero calor en las palmas de las manos y en las plantas de los pies. Después se extendió a todo mi cuerpo y fue cobrando intensidad. Cuando me llegó a la cabeza, sentí como si estuviera dentro de un horno. No sabía que me estaban haciendo, solo sabía que eso me estaba matando.

Sentía como si llamas de fuego me lamieran todo el cuerpo. Podía ver como el fuego me quemaba todo el cuerpo. Grité tan fuerte que casi sentí que me desgarraba las cuerdas bucales y comencé a retorcerme en posiciones que no sabía que podía. Era como si la piel me burbujeara con el calor y sentía cada célula de mí deshacerse con la horrible sensación.

-¡Basta! ¡Por favor!- supliqué. Las lágrimas me ardían mientras caían. No podía soportarlo más.

El fuego siguió unos minutos más y tan pronto como se inició, se detuvo. Abracé lo que supuse me quedaba de abdomen y lloré cuando noté la tela de mi blusa intacta. Abrí los ojos lentamente, preparada para lo peor, pero no encontré nada. Mi ropa y todo mi cuerpo estaban intactos, como si nada hubiera pasado. Me sentía toda adolorida, el cuerpo aún me ardía, como cuando pones alcohol a una herida.

-Eso fue lo que ella sintió, preciosa. Solo una prueba de lo que podemos hacer.- amenazó Taylor.- Meg, ¿te parece si voy por algo de comer?

-Adelante, amor.- respondió ella sonriendo. El besó su mejilla y salió del lugar corriendo, demasiado rápido como para verlo bien.

-¿Por qué me haces esto?- pregunté entre dientes, arrastrando las palabras y luchando por el aire.

Se puso una mano debajo de la barbilla y se quedó callada un rato. Podía ver cómo le estaba gustando eso. Cómo disfrutaba verme tendida en el suelo, aturdida y débil, propensa a cualquier cosa que deseara hacerme. El amor que sentía por mi familia era más grande que cualquier dolor que esta tipa pudiera causarme. Sonrió y habló.

-¿Sabes que es lo peor del caso?- preguntó Megan mirando sus uñas.- Que tu hermano pudo haberte evitado todo este show de fenómenos

-¿Qué? ¿De qué hablas?- tragué saliva. Esta tipa me ponía los pelos de punta y con mirarme lograba que se me revolviera el estómago.- ¡Dime!

-Trevor nunca te conto nada, ¿verdad? Mal. Muy mal. – negó con la cabeza y presionó los labios como si eso realmente la hiciera sentir mal; como si no se estuviera regocijando de verme humillada; como si de alguna forma fuera a intentar ayudarme.-Es trágica tu vida, sabes? Me das lastima.

-No tanta como tú a mí.- respondí, con la voz más fría que pude. Quería escupirle a la cara, pero estaba más que consciente de lo que eso podría acarrear.

-Tienes muy mal genio. ¿Por dónde comienzo? Mmm… Tu vida es horrible desde que naciste. Tus padres apenas y notan que existes. – río, deleitándose de mi expresión de dolor.- Apuesto a que si no fuera porque tu madre te llevaba en su vientre, ni si quiera hubieran ido a tu nacimiento.- acomodó sus brazos en forma que pareciera que cargaba un bebé y lo meció, sonriendo casi tiernamente.- Te ocultaron a tu hermana.

-Cállate.

No dejaba de decirme que todas y cada una de sus palabras eran mentira, pero algo dentro de mí me decía que gran parte de lo que decía –si no era que todo- era verdad. ¿Cómo podía negarle que mis padres nunca me prestaban atención? Y lo que dijo de la Innombrable era verdad. Me la habían ocultado toda la vida sin darme razones de nada.

Hasta mis dieciséis años, me había salido muy bien ignorar todo lo que me molestaba en mí familia. Nunca le había contado a nadie lo sola que me había sentido toda mi vida, y probablemente, nunca lo diría. No le había dicho nunca nada a mí prima por que yo siempre supe que ella tenía una vida propia, un novio y cosas que quería hacer y no solo se enfocaba en mí, lo mismo había sido para Damen.

Trevor siempre me había comprendido y era lo que tanto extrañaba de él, pero había tenido que intentar no hacérselo ver mucho; nunca quise preocuparlo. Así que la mayor parte de mi vida me guardé todo para mí misma. Desgraciadamente, nunca le diría a mi prima o a mi mejor amigo lo mucho que les agradecía todo lo que habían hecho por mí.

-Tu hermano murió. Debió de haber sido lo mejor que le pasó, liberarse de ti. ¿Alguna vez te contó que salimos un tiempo?- rió.

-No me contaba historias de terror.

- Ja. Eres graciosa. Sería bueno conservarte, pero no me gusta la basura. – dijo como si en verdad considerara la idea en vez de hacerlo para darme esperanzas de vivir y no hacerlo.- Me terminó por que dijo que no me amaba de la forma en que yo me merecía. Eso me llenó de rabia. Era muy dulce. Una lástima. Por él.

-¿Por qué? ¿Por qué aun debía verte?

-No. ¿Sabes? Hay cosas en la vida que son fáciles y otras que no. Muchas veces debes hacer cosas que pensabas que nunca harías por conseguir lo que quieres. Afortunadamente, a mí no me causa remordimiento matar.- me explicó, como una madre que le dice a su hija que nunca se rinda.

-¿Me vas a contar sobre todos tus asesinatos?- me burlé, simulando gracia en vez de dejar a la vista el pavor que oírla hablar sobre eso me causaría.

-No. ¿Para qué perder el tiempo? Solo te contare de uno. El que me ha hecho sentir mejor en toda mi bella y eterna vida. Uno que supongo te interesara.

-¿El tuyo?

-Eso nunca va a pasar- se pasó una mano por la frente y se quitó todo el cabello de la cara.

-No me interesa.

-A mí tampoco. Necesito contarle esto a alguien. Tu hermanita es simpática, hubo un tiempo que nos agradábamos. Ambas queríamos lo mismo; más fuerza. Yo también fui una patética inmortal como tú, solo que más bonita.- hizo mueca de estarlo recordando, la odiaba.

-Y más estúpida también.- gruñí.

-Como decía, - musitó ignorando mi comentario.- la única forma de hacerlo era convertirnos en vampiros. Los vampiros aceptaron hacerlo siempre y cuando nosotras matáramos a un inmortal. Pero no cualquier inmortal.- hizo una pausa dramática y sonrió.- Ellos querían a Trevor Boudelair.




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Perdon x tardarme,no se me ocurria nada :/ Es qe es algo asi como que qiero qe el final sea especial. Pero ya lo tengo (en mi cabeza xD).
Bueno, al parecer prefirieron los 4 capss n,n pero a como la veo, seran masXD
Fue uno de esos momentos en los que ya sabia como iba a terminar, pero me vinieron mil ideas a la cabezaa :D && las quise usar todas n,n
La idea es qe termine antes del prox miercoles, ya qe entro a la prepa D; (qe miedo)XD
una ultima cosa, si, definitivamente SI va a haber otra temporada:D Ya lo habia dicho y lo confirmo!! :D
buehh, todo x hoy:P
comenteen!
ily♥

miércoles, 28 de julio de 2010

47.1 Por las buenas

Abrí los ojos y seguía en el baño. Hacía mucho frío y estaba realmente cansada. Me pasé una mano por la frente y la sentí estúpidamente fría, aunque no le presté mucha atención, solo debía ser por haberme dormido en el suelo frío. Temblé, pero se lo acredité al frío. Levanté la mirada y ahí seguía el letrero, la sangre había adquirido una tonalidad algo marrón y desagradable.

Tomé un poco de papel y lo mojé. Raspé el cristal con todas mis fuerzas hasta que logré limpiarlo y me lavé las manos, asqueada por la idea de que esa era la sangre de alguien que, conociendo a Megan, estaría muerto. Tomé aire y respingué cuando sentí una punzada en el pecho. Vaya, hasta el respirar era doloroso. Me recargué en la pared y cerré los ojos con fuerza, sentía que no podría moverme hasta mi cama.

Salí de ahí y me dirigí a mi cama, para recostarme lo más alejada posible del borracho de mi novio. Intenté sonreír, pero ni para eso tenía fuerzas. Levanté las cobijas y me introduje debajo de ellas, me acurruqué, abrazando mis almohadas y la cobija, pero seguía sintiendo frío.

-Hey…- murmuró Lucas junto a mí. Hice como que no escuché y me giré sobre mi costado.- Oí eso.

Me sonrojé. Había olvidado esconder lo que pensaba y definitivamente el no debió haber oído eso.

-Hola.

-¿Pasa algo?- negué con la cabeza, lentamente. Intenté tomar aire, pues de pronto sentí como que me faltaba, pero me dolió todo él pecho. También me estaba costando respirar.- ¿Agua?

-Por favor.

Se levantó y se rascó la cabeza. Me sonrió y caminó a la mesita que había junto a mi piano y tomó un vaso para servir el agua. Lo miré y me percaté de que no traía camisa. Me deleité observando su ancha espalda, su cintura y brazos musculosos, simplemente perfecto. Mordí mi labio, sorprendida de que ese no tan simple hecho me pusiera a cien y me hiciera olvidar mis malestares.

Me levanté a pesar de mi cansancio y dolor de cabeza y caminé en silencio hasta el. Lo abracé por la espalda y se estremeció cuando recargué mi rostro en su espalda desnuda. Me paré de puntitas y planté un beso en su hombro.

-¿Y mi borracho favorito?- pregunté. Dio media vuelta y puso los ojos en blanco. Se sonrojó y bajó la mirada al suelo, como si realmente fuera interesante. Puse mis manos en mis caderas y recargué todo mi peso en un pie.

-No es algo de lo que me enorgullezca.

-¿Por qué no me dijiste que te dolió tanto lo que dije?- pregunté. Muy tarde me di cuenta de que soné muy a la defensiva. Cerró los ojos y suspiró.

-Porque como tú dijiste, no soy nadie para prohibirte hacer lo que tú quieres, pero eso no evita que a veces desee hacerlo- tomó aire y miró al vacío.- Dest, me dolió que dijeras eso, porque enserio trato de hacerte feliz, aunque al parecer no puedo.

Tragué saliva y parpadeé sorprendida. No sabía que fuera tan tonta como para hacerle pensar eso. ¿Quién en su santo juicio podría no ser feliz con un novio así? Tomé aire y de nuevo sentí la punzada en el pecho, pero me la merecía. Me la merecía por haberle hecho creer eso aunque fueran unas cuantas horas.

Tomé la palma de su mano y la acerqué a la mía, dejando un espacio entre ambas. Nuestro pequeño sol apareció y lo miré, atontada por su brillo y forma, perfecto y fantástico, solo que había una diferencia. Brillaba con más fulgor y era más grande que la última vez.

-Es más grande. ¿Sabes? Ha de ser porque te quiero más que la última vez.- murmuré. Bostecé y me tambaleé a un lado hasta casi caer, solo que Lucas me atrapó en la caída y me miró preocupado. Rodeó mi cintura y me sentó en uno de los pequeños sillones.

Todo me dio vueltas y me aferré a la tela del silloncito. Me pasó una mano por la frente y su voz me sacó de mis ensoñaciones.- Tienes mucha fiebre. Dios, Dest, estás ardiendo.

-Lo sé.- bromeé. Puso los ojos en blanco y sonrió. Su expresión cambió cuando tosí y escupí sangre.

-Al hospital. Ahora.



-¿Ha pasado mucho tiempo en el frío, Srita. Boudelair?- preguntó el doctor, poniendo el estetoscopio sobre mi corazón. Lucas me dio un ligero apretón de mano y me sonrió para que no estuviera nerviosa. Iba a contestar cuando dijo:- Inhale.

Recordé el incidente con la chamarra e iba a decir que no, pero recordé el otro “incidente” con Viena y Mason, que estuve 3 días en un fría bodega de no sé dónde y asentí.

-Sí. Si he estado.

-Mmm… Eso es todo.- respondió el viejo hombre canoso.

-¿Qué tiene, doc?- la desesperación traicionó a Lucas que intentaba mantenerse calmado para que yo también lo estuviera.

-Al parecer son principios de neumonía.- respondió el doctor. Debió haber visto el miedo en mi rostro porque sonrió y añadió:- No se preocupe. Con los cuidados y medicamentos adecuados, mejorará pronto.

Anotó algo en su tableta y nos la entregó. Se despidió con un ligero movimiento de cabeza y salió del cuarto de hospital, dejándonos solos. No dije nada ni Lucas tampoco. Me tomó de la mano y acarició mi mejilla.

-Ahora tengo excusa para estar todo el día en tu casa.- sonrió y besó mi mejilla.

-¿Cuál?- Los párpados me pesaban y los ojos me ardían del cansancio, así que me costaba trabajo hablar, sin mencionar el dolor de cabeza y el dolor al respirar.

-Te voy a cuidar.- respondió orgulloso de sí mismo.

-Dijiste que no querías hacerlo.

-Y tú dijiste que te querías morir.- iba a protestar, pero cubrió mis labios con sus dedos y sonrió.- Ángel, la gente cambia de opinión. Siempre.




Los siguientes 5 días fueron una tortura, pues ni Ev ni Dam, mucho menos Lucas me dejaron salir para nada, ni siquiera para comer; todo debía ser en mi habitación. Me estaba volviendo loca con todos los medicamentos y los cuidados que recibía de parte de todos, aunque no me sorprendió que mi linda y amorosa mamá no me llamara.



-¡Feliz Año Nuevo!- grité a todo pulmón, lastimándome los pulmones y la garganta, en mi patético intento de animar a todos que estaban en silencio.

-Todavía faltan 3 horas para Navidad.- me contradijo Damen. Me regaló una dulce sonrisa y le saqué la lengua.

-No tiene nada de malo querer que este año se acabe. Ha sido el peor de mi vida.- rezongué. Todos me miraron y negaron con la cabeza, hartos de que no parara de decir eso.

Lucas me pasó un vaso con chocolate caliente y di un gran trago sin fijarme en que estaba caliente. Grité y dejé caer el vaso al suelo, haciendo un cochinero. Me sonrojé y sonreí tímidamente, esperando por los regaños de todos, los cuales nunca llegaron.

-Tienes que limpiar.- dijo Ever sin mirarme.

No objeté. Me moría de ganas de salir de la casa aunque solo fuera por el trapeador para ver la nieve afuera. No le di tiempo a nadie de que me detuvieran, pues salí corriendo más rápido que un suspiro a la puerta trasera. Tonteé un poco en la pequeña bodega que había detrás de mi casa, sintiendo el dolor en mi garganta; todo por no usar chamarra.

-A quién tenemos aquí.- rió Taylor detrás de mí. Di media vuelta sobre mis talones y vi lo vi sonriendo, como si fuera un encuentro casual.- ¿Cómo estás, Dest? ¿Mejor con tu enfermedad?

-No gracias a ti y a tu estúpido juego de raptarme.

-Lo siento. Viena era tan insensible. Además, ¿acaso solo Lucas tiene permiso de raptarte?- me preguntó. Entorné los ojos y me crucé de brazos, actuando como si no tuviera miedo.- Ambos sabemos a que vengo, ¿no?

-¿Qué tal si te dejas de juegos tontos y vamos al grano?- respondí, voz neutra, aunque cuando sonrió casi sentí como si pudiera ver todo el miedo que sentía.

Se puso una mano debajo de la barbilla y lo pensó seriamente. Miré a los lados, buscando algo para elevar y golpearlo, pero no sabía qué, me sentía cohibida. Malditos vampiros, tenían que ser tan rápidos. Me crucé de brazos y enarqué una ceja, esperando su respuesta.

-Tienes dos opciones.- dijo. Lo miré confundida y volvió a sonreír, solo que ahora más abiertamente.- Puedes venir conmigo por las buenas, no causarme problemas y nadie sale herido o puedes hacerlo por las malas, aunque no te aseguro que tu familia salga ilesa. Tú decides.

Me lo pensé un instante. Claro que elegiría la opción en que mi prima, mi hermano y mi novio salieran bien; hasta un tonto como él lo sabía. Mi respiración se volvió irregular y entrecortada, podía ver mis exhalaciones en el aire a causa del frío. No podía creer que eso me estuviera pasando. No en este día que esperaba tener un día normal después de tantos meses de problemas. Sentí las lágrimas de rabia caer por mis mejillas, no pude evitarlo. Mordí mi lengua y reprimí un sollozo.

-Está bien. Solo dame cinco minutos para despedirme de Lucas.- le pedí, rogándole con la mirada que me lo permitiera.

-¿Y eso como para qué?

-Porque estoy segura que no saldré de esta, ¿no?- respondí irónicamente, casi atragantándome con mis lágrimas.

-Vaya que si eres inteligente. Estoy orgulloso de ti.- fingió orgullo e hizo como que se limpió una lágrima del ojo. Bufé.- CINCO minutos.- recordó. Asentí.

Caminé hasta la casa, buscando alguna excusa que no le dijera lo que estaba a punto de hacer a nadie. Quería llorar, quería gritar, quería correr, pero no podía, ya no. Tenía que enfrentar lo que me esperaba. Por Ever y Damen. Por Lucas. Por mí. Abrí la puerta y me esperaban. Me miraron alarmados por mi expresión.

-¿Pasa algo?- preguntó Ev, acercándose a mí.

Un foco se encendió en mi cabeza.

-Me habló Melissa, mi mejor amiga de la secundaria.- mentí y expliqué para que entendieran.- Su abuela murió ayer y hoy es el velorio. Quiere que vaya con ella.

-¿Ahora?- preguntó Damen. Asentí y medio sonrió.- Está bien. Solo ve con cuidado y regresa pronto, hermanita.

-Voy contigo.- ofreció Lucas. Sentí el doloroso nudo en la garganta al verlo en su deseo de protegerme.

-No. Melissa es una de esas chicas que cree gustarle a todo el mundo.- excusé. Acarició mi mejilla y cerré los ojos odiándome por no decirle lo que en realidad pasaba.- Y no quiero tener que explicar de dónde diablos te saqué.

-Pero, Dest…

-Nada. Ya tomé la decisión.- no me di cuenta cuando empecé a llorar hasta que me quitó una lágrima de la mejilla. Se la llevó a los labios y la saboreó.- Anda, quédate. Voy a estar bien.

-¿Volverás pronto?- preguntó abatido. Lo miré a los ojos y no pude contenerme. Lancé mis brazos alrededor de su cuello y me quedé ahí un buen rato.

-Claro.- otra mentira. Tomé su rostro en mis manos y traté de sonreír sin mucho éxito.- Recuerda que eres lo más importante para mí…- Ev y Dam carraspearon.- Ustedes también, chicos.

-Me estas asustando, ángel.- podía ver la preocupación en sus ojos. Todo el deseo de no dejarme ir, pero no podía permitírselo, no después de lo que me había dicho Taylor.

-No pasa nada.- acaricié su mejilla.- Te amo.

-Es lindo oírlo..- sonreía de oreja a oreja, feliz de por fin oír eso que tanto tiempo había ansiado.

-Lo sé.- respondí. Planté un rápido beso en sus labios y tomé sus manos entre las mías.-Te voy a extrañar.

-Dest, solo vas a un velorio.

-Aún así. Recuerda que te amo.

Salí de la casa y me dirigí a mi auto. Lo abrí y casi grito al ver a Taylor en el asiento del copiloto sonriéndome. Entré y lo encendí. Lloraba a mares y apretaba el volante con todas mis fuerzas, no queriendo irme.

-No llores.- fingió pena por mi y castañee los dientes.- Vámonos ya. Nos espera un largo camino, preciosa.



------------------




Este es el capp. espero les gustee (;
Ahora si, dependiendo de ustedes esta a maximo 4 capítulos de terminar:D
Para eso necesito su ayuda.
Que les gustaria más:
1) Cuatro capítulos no tan largos.
2) Dos capítulos super largos.
Es qe les pregunto por que yo por mi lo hago en 2, pero ustedes son las que tal vez se cansen leyendo(: Qe opinan?
Dejenme su opinion, asi podre pubblicar antes, sabiendo como prefieren:D
Es todo por hoy n,n
comenten!
ilyy♥

sábado, 24 de julio de 2010

46.1 Bailes, peleas y algo mas


Why is all this so confusing, complicated and consuming
Why is all this made me angry
I wanna go back to being happy

Don't wanna be torn, Miley cyrus


-¿Ya me vas a hablar, Lucas?- pregunté cuando estábamos a en el auto en dirección a mi casa. Hacía tanto frío, que la calefacción hizo que los vidrios se empañaran. Ignoró mis palabras –como había hecho desde que “terminamos” de hablar— y siguió concentrándose en la carretera,

Puse mi mano sobre la suya, estaba a punto de darme un apretón, cuando sacudió su mano liberándose de la mía, y la colocó dentro del bolsillo de su chaqueta. Me quedé viendo mi mano un instante, boquiabierta. Wow. Realmente lo había hecho enojar con lo último que dije sobre el choque. Miré por todos lados, buscando un pedazo de papel y un lápiz o pluma para hacer lo que se me había ocurrido, hasta que se me ocurrió abrir la guantera y ahí los encontré.

Me puse a dibujar un corazón con una carita triste sosteniendo una flor y diciendo: “Lo siento mucho. ¿Me disculpas?”. Lo doblé cuidadosamente y lo coloqué sobre su regazo, esperando que lo abriera y lo leyera.

Al principio, ignoró la nota, pero al cabo de unos minutos, detuvo el auto y tomó el cuadrito de papel para abrirlo con cuidado. Lo miró un instante con ternura y casi, solo casi sonrió, pero después cerró el puño e hizo bolita mi dibujo y lo puso en el cenicero, para después volver a la tarea de ignorarme. Suspiré resignada y me concentré en el bosque que pasaba junto a mí. A fin de cuentas, no era yo la que estaba enojada, pero si quería ignorarme, allá él, no es como si Lucas fuera un niño pequeño al que tienen que estarle recordando las cosas cada cinco minutos.

Cuando detuvo el auto frente a mi casa, me quité la chaqueta que me había prestado y se la dejé en el asiento, ignorando sus protestas. Las finas mangas de mi blusa y mi suéter no eran de mucha ayuda contra el frío invernal, pero, ¿qué más daba? Enferma o no, mi novio me iba a ignorar.

Abrí la puerta y la gélida brisa entró al auto, haciéndonos temblar a los dos. Estaba a punto de bajar cuando me tomó de la mano.

-Ponte la chaqueta. Te vas a resfriar.- gruñó.- Y luego seré yo quien tenga que cuidarte.

-Ohh, siento causarte tantos problemas, don solo-te-hablo-cuando-me-viene-en-gana.

Me ignoró. Me bajé del auto y me estremecí violentamente. Vi la puerta de la casa y la abrí concentrándome en ello desde donde estaba, para que cuando llegara ahí no tener que detenerme a buscar la llave. Corrí a toda velocidad, pero cuando pise el primer escalón, me resbalé con el hielo. Me golpeé la cabeza con un pilar y me quedé tirada, sobándome.

-Que te dije.

-¿Qué me quieres?- bromeé. Entornó los ojos y me pasó un brazo por la cintura para levantarme sin decir nada.

-¡Hola!- chilló Ev, feliz y entusiasmada por su cena.- Mmm… Olvide decirte algo, Lucas. Invite a algunas personas de su escuela, espero que no les moleste.- sonrió complacida, orgullosa de su trabajo.- No te preocupes, Dest, invite al guapo y a tus amigas, Bel y Cam, con sus novios.

Pude oír a Lucas chasquear los dientes cuando Ever dijo “guapo”, ya que todos sabíamos que se refería a Jake y no era algo que le entusiasmara en lo más mínimo. Cerró su mano en torno a mí muñeca e hizo presión, mostrando su enojo.

-No hagas nada.- pensó Lucas.

-¿Nada de qué?- respondí de la misma forma. Me miró con los ojos entrecerrados y me jaló fuera de la estancia a la sala, lejos del alcance de mi prima.

-No quiero que hables con Jake.

-¿Y tú me mandas desde….?- dejé la pregunta flotando en el aire, dándole a entender que no le haría caso.- En lo que a mí respecta, yo hablo con quien quiera.

-No seas ridícula.- me espetó. Lo miré con los ojos como platos y la barbilla elevada. Hizo más presión, con la fuerza que estaba usando casi me dolía.- ¿Quieres morirte, no? Los muertos no socializan.




Y no volvió a hablarme en toda la tarde. Ayudó a Dam con los arreglos finales para la cena -que finalmente resultó ser una fiesta- e hizo como que no existía. ¿Cuánto tiempo iba a durar? Realmente esperaba que no fuera mucho, porque no estaba segura de cuánto tiempo lo podría soportar.




-¿Necesitas ayuda?- preguntó Belén en la puerta, junto a Camilla.- ¡Ni siquiera te has cambiado!

Sonreí y les di la espalda, cómodamente recostada en mi cama. Bel bufó y me quitó la cobija para hacerme que me levantara. La jalamos un poco, como jugando a ver quien ganaba, pero me harté y la solté.

-Cam…- llamé, sentándome en la cama.

-¿Si?- respondió ella, acercándose a mí con flojera.

-Ven. Acércate.- cuando estuvo lo suficientemente cerca, la atrapé en un abrazo de oso y me dejé caer de espaldas en la cama, con ella junto a mí. No se levantó; es más, se acurrucó.

-Deben de estar bromeando.- se quejó Bel.- No tenías que hacer tanto esfuerzo, Dest, si por ella fuera dormiría todo el día.

-Bel…

-No voy a ir, Dest.

Me puse una mano en la cabeza y fingí una mueca de dolor.

-Me duele mucho la cabeza…- dije. Suspiró y se acercó a nosotras, y yo y Cam la abrazamos y nos dejamos caer de espaldas. No objetó. Se acomodó y cerró los ojos.

-¡Destiny! ¡Belén! ¡Camilla!- nos gritó Ev desde la puerta, viendo la escena. Las tres nos sentamos rápidamente en la cama y sonreímos.

-Lo sentimos…- dijimos al unísono.

Negó con la cabeza e hizo señas de que era hora de que bajáramos. Hice flotar la un vestido blanco que mi prima me había regalado –debía aprovechar que la fiesta sería adentro y no haría frío- y me cambié rápidamente para bajar con mis vampiras favoritas.

Abajo, todo el recibidor y la sala estaban llenos de personas. Se oían los bullicios de palabras y conversaciones de todos los invitados. Había comida, música, bebidas y adornos. Mi prima sí que sabía organizar fiestas. Bel, Dean, Shane, Cam y yo, bailamos un poco, caminamos y platicamos, solo que sin Lucas, ya que estaba tan molesto que ni siquiera les habló a sus amigos.

Estábamos muy concentrados en nuestra plática sobre Megan y Taylor, cuando Rose, una chica rubia de ojos azules, que era amiga de Audrey – mi peor enemiga después de Megan- me jaló para hablarme.

-Mmm… Dest, te juro que me agradas y todo eso. No tengo nada contra ti, pero Audrey…- mordió su labio; se veía preocupada.

-Audrey, ¿qué?- pregunté sonriendo para tranquilizarla.

-Deberías verlo por ti misma.

Me jaló entre todas las personas, buscando a su amiga, hasta que se detuvo y señaló un lugar donde la gente bailaba.

-Ahí está.- señaló.

Y ahí es cuando lo veo. Bailando con la cabeza baja, escondiendo la mirada de todos, aunque sabía que solo lo hacía por mí. Estaba bailando con Audrey demasiado provocativamente. Las manos de Lucas estaban en la cintura de Audrey y descendían una y otra vez hasta sus caderas, mientras ella sonreía burlonamente. Apreté la mandíbula y mis manos se convirtieron en puños. Sentía como me quemaba por dentro, mejorando la descripción, sentía como cuando pones a hervir agua, y poco a poco se calienta hasta que llega a un punto donde ya no puede más.

Exploté.

Me concentré con todas mis fuerzas, y sonreí cuando se le levantó todo el vestido y cayó al suelo; todos rieron y se burlaron de ella. Lucas le extendió una mano y la ayudó a levantarse rápidamente para seguir bailando. Colocó su rostro en el cuello de Audrey y siguió bailando, ahora más juntos.

Debo admitir que no fue mucha mi “venganza” pero no es como si tuviera una mente muy malévola.

-Buena broma. Vaya, Audrey sí que es una descarada. Por eso nadie la toma enserio.- dijo Jake a mi lado, intentando sonreír.- Lucas tampoco tiene vergüenza.

-No. No la tiene.- coincidí.

-Pelearon.- tardé un minuto en reaccionar y darme cuenta de que lo estaba afirmando. Me pregunté cómo lo sabía y caí en cuenta de que esa impresión da el que tu novio baile en la forma que Lucas hacía con alguien que no eres tú.- ¿Estás bien?

-Claro.

Lo medité un poco y negué con la cabeza. No, no estaba bien. Me ponía más que celosa ver a Audrey tan cerca de Lucas, porque yo sabía que ella no tenía intenciones nada inocentes con él, y no es como si Lucas tuviera un historial de citas muy limpio. Y a como lo veía era un poco… difícil confiar en él, y menos enojado como se encontraba.

Jake se dio cuenta de mi estado y me paso un brazo por los hombros acercándome a él. Me crucé de brazos y sonreí, al ver la forma tan calmada en la que me trataba. Señaló a toda la gente con la mano y me regaló una sonrisa.

-¿Ves a todos esos chicos?- asentí.- Todos darían lo que fuera por bailar contigo. Créeme. Un vampiro se entera de cosas.- me guiñó un ojo.

La culpa me asaltó y dije:

-Siento lo del otro día en el pasillo. Fui muy grosera. Diablos, fui de lo peor.

-Sé que estabas estresada. Ya me enteré de lo de Megan y Taylor. Wow. Nunca pensé que harían eso en el baile.

Le conté lo de la secuestrada y mi “hermana” y solo torció la boca con disgusto. Fue tan relajante contarle todo eso alguien. Sentía que explotaría si no lo decía a alguien y gracias a Dios, ese alguien fue él. Me revolvió el cabello y sonrió.

-Al menos no te aburres.- bromeó.- Sin rencores. Hey, me debes un baile.- recordó.

-Sí, lo recuerdo.- respondí sonrojándome. Me extendió su mano e hizo una pequeña reverencia.- Ohh, Jake, vamos, no hagas eso.- reí.

-Baila conmigo. Baila conmigo. Baila conmigo.- repetía una y otra vez, haciéndome cosquillas y ambos reímos.

-¡Qué si lo haré!- grité, ahogándome con mis propias risas.

Tomó mi mano y me pasó un brazo por la espalda. La canción era lenta, así que no sería problema para mis fatídicos dotes de bailarina. De niña, mi mamá me inscribió a clases de ballet. Siempre lo odié, pero creo que el haber estado ahí 3 años tenía que ver con la necesidad de una niña de la aprobación paterna. Un día, cuando tenía 10 años, lloré tanto, que no tuvieron más remedio que sacarme de ahí. Mis padres nunca más volvieron a pedirme que me inscribiera a nada, pero no era como si realmente les hubiera interesado, yo pensaba que era más bien para tenerme fuera de casa.

-¿De qué te ríes?- preguntó divertido.

-Nada. Recuerdos que no pienso compartir.

La canción terminó y me pidió que bailara otra con él, y acepté gustosa. Pero como de costumbre, el momento de tranquilidad no duró mucho.

-¡Aléjate de ella!- gritó Lucas detrás de nosotros. Lanzó un golpe y le dio a Jake en la cara, y este cayó al suelo. Se levantó rápidamente y se limpió la sangre de la cara, listo para defenderse.- No te le acerques.

Algo en la forma de arrastrar las palabras, y los movimientos torpes y descoordinados me dijeron que debía evitar que lo golpeara. Jake avanzó hacia él, pero se vio repelido por un campo de fuerza que yo había creado para separarlos. El damphir gruñó molesto y me fulminó con la mirada, a sabiendas que era yo la que lo había detenido.

-Jake, no, por favor.- rogué, poniendo mis manos en su pecho para alejarlo. Todos nos observaban, esperando una nueva pelea entre Lucas Russo y Jake Adams.- Huele, no está bien.

-Imbécil. Está borracho.

-Borracha tu abuela. Ahora ven y pelea.- insistió Lucas, el alcohol lo hacía querer pelear, lo ponía más agresivo que de costumbre. Elevó los puños al nivel de su rostro e intentó crear una patética posición de defensa, pero se tambaleaba de un lado a otro y las manos y piernas le temblaban.

-¡Dean!- llamé, desesperada por que el campo me estaba agotando rápidamente. Dean apareció frente a mí en un santiamén y alejó a Lucas de todos.- Jake, lo siento, debo irme, gracias por el baile, nos vemos luego.- me paré de puntitas y besé su mejilla.

Corrí hacia donde Dean había arrastrado a Lucas, y le dije que me hiciera el favor de llevarlo a mi habitación. Acomodé la cama y lo recostó en ella.

-Gracias.- susurré.

-No hay de qué. ¿Necesitas algo más?- preguntó. Negué con la cabeza y salió de la habitación.

-Ángel…- me llamó desde la cama. Caminé a regañadientes a donde estaba y tomó mi mano.- Acuéstate aquí.- señaló un espacio junto a él.

Hice lo que me pidió y me recosté junto a él. Me abrazó torpemente e intentó besarme, pero el fuerte aroma a alcohol me revolvió el estómago y me alejé un poco, tosiendo. Tomé aire y me calmé un poco. Me sorprendí al oír sus palabras.

-¿Ya no me quieres?

-¿Por qué preguntas eso?- lloré, con el corazón en la garganta y los ojos llorosos.

Se pasó una mano por el cabello y después por la cara, y lo siguió haciendo mientras hablaba.- Por qué no me quieres besar, y bailas con el idiota ese, y aparte te quieres morir.- su voz se oía como pequeños sollozos de dolor.- ¿Por qué te quieres morir, Dest? ¿Por qué?- repetía una y otra vez, la deseperacion palpable en su voz y en su rostro.

Me eché a llorar como una niña pequeña. Lo abracé lo más fuerte que pude y lloré a lágrima viva, sintiéndome la peor persona del mundo por haberle dicho eso, lo del choque; lo había malinterpretado. Me presionó contra él con firmeza y acarició mi cabello. Lloré hasta que empecé a temblar y me costaba respirar.

-No llores, ángel. Los ángeles no lloran.- eso me hizo llorar aún más. Coloqué mi cabeza sobre su pecho y sentí su corazón latir, lo tranquilo de su respiración, lo sentí a él.

-Te quiero a ti.- lloré, hablando como podía.- Y no te beso porque apestas a alcohol. Y no me quiero morir. No entendiste lo que dije. Nunca había querida nada más de lo que quiero estar contigo.

-Shh.. shh.., todo está bien- me calmó. Me besó en la coronilla.- He sido un tonto. Lo siento tanto. Nunca quise herir tus sentimientos.
-Ni yo.

- Te quiero ahora y siempre. Eso nada ni nadie lo va a cambiar. Te querré por toda la Eternidad.- susurró en mi oído.

-Yo también…

Nos quedamos un rato así, abrazados, yo calmando mi respiración y el calmándome a mí. Me quedé sin ganas de volver a la fiesta. No fue hasta después de un buen rato, que noté que se había quedado profundamente dormido con los labios curvados en una sonrisa.

Me levanté con cuidado y caminé hasta mi baño para lavarme la cama. Cuando encendí la luz, me recargué en la pared y me dejé caer al suelo, abrazando mis rodillas y sollozando incontrolablemente, mientras leía en mi espejo un letrero escrito con sangre fresca –fresca por qué aún chorreaba- que decía:


"Pronto te atraparemos. Ya estamos cerca."




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Se que van a pensar: No que ya va a terminar? Tiene mucho diciendo eso...
Pero la vdd es que por mas vueltas que le doy al asunto, me da cosa terminar:( Por eso lo alargo lo mas que puedo:$ Este blog es mi bebe! :D
Pero buehh, aqi estaa el capp:D
Tengo una pregunta para Rose.Twi:
Rose, en el capp 31, en el comment qe pusiste me preguntaste que si Lucas y Dest ya lo habian hecho? Aque te refereias?? :$:$:$
Ya se qe es de hace mucho xD pero me puse a leer todo otra vez y lo haye xD
comenten!
ily♥

miércoles, 21 de julio de 2010

45.1 Miedo

Lo primero que sentí fue miedo, después enojo y al final asco. Si eso realmente era sangre y él era lo que yo estaba pensando, no quería volver a saber nada de él. ¿Cómo podía estar con alguien que me había mentido de esa forma? Se agachó y recogió la botella, la giró un poco en sus manos y suspiró dolido.

-¿Y bien?- pregunté cruzándome de brazos y enarcando una ceja. Esperé su respuesta unos segundos y cuando no me contestó, bufé y caminé a su habitación, lanzando todo lo que se interponía en mi camino.

-¿Puedes escucharme un segundo?- me pidió, pero lo ignoré. Tomé mi ropa y me enfundé mis sucios jeans. Me puse las botas que llevaba puestas y me quité la camisa que me había prestado ahí frente de él. Me miró de pies a cabeza con detenimiento mientras me ponía mi blusa, mi suéter y mi chamarra, mordiendo su labio en un gesto tan sexy que casi olvido mi enojo. Sacudió su cabeza, como desterrando algún pensamiento y me sonrojé.- Dest…

-Si no quieres contarme que está pasando, adelante, haz lo que te venga en gana.- dije presionando el puente de mi nariz y cerrando mis ojos con fuerza.- Solo no me pidas que confíe en ti.

Caminó lentamente hacia mí, observándome cuidadosamente. Yo caminé hacia atrás, hasta que choqué con una pared y no pude alejarme más. Colocó sus manos a mis costados y acercó su rostro al mío. Su aliento me golpeó y me sentí mareada un instante; estaba tan cerca de mí que nuestras narices se tocaban y un espacio mínimo separaba nuestros labios.

-Lucas, por favor, ¿Qué está pasando?- cuando terminé de decir eso, me alejó. Negó con la cabeza y cubrió su rostro con sus manos.- No quiero pelear.

-No puedo.- respondió con la expresión sombría.

-¡No puedes o no quieres!- le cuestioné. Me pidió con la mirada que tratara de entenderlo, pero realmente no podía hacerlo. No podía creerle por más que me esforzaba en el.- ¿Cómo puedo confiar en alguien que no confía en mí? ¡Puedes aunque sea mirarme a los ojos!

Me estaba dando la espalda, pero aun en el espejo podía ver su cara llena de dolor y vergüenza. Casi podía jurar que estaba al borde de las lágrimas.

-No puedo, Dest. No puedo decirte. Entiéndeme.- murmuró.

-Pues no puedo.

-Te prometo. Es más, te juro que todo está bien. Sé lo que estás pensando, y no, ni leí tus pensamientos ni es sangre.- explicó. Lo miré dudosa y negué con la cabeza, diciéndole que no le creía. Suspiró y tomó mi muñeca. Con una aguja que había en la mesa, me dio un pinchazo en el dedo y un poco de sangre apareció. Instintivamente me llevé el dedo a la boca y saboreé el sabor a sal y a metal de la sangre. Fruncí el ceño y el soltó una pequeña risita nerviosa. Me extendió la botella y dijo:- Bebe.

-No.

-¿Qué? ¿No querías que te explicara?- se burló, pero volví a negar.- Vaya, no sabía que fueras tan miedosa.- me retó con una sonrisa descarada en los labios.

Esa fue la gota que derramó el vaso. Le arrebaté la botella de la mano y la destapé, la acerqué a mi nariz para olerla e hice mueca de disgusto; olía a una mezcla de especias y huevo podrido. Se cruzó de brazos y elevó la barbilla en forma altanera. Tomé una gran bocanada de aire y me llevé la botella a los labios. La boca se me llenó de un sabor mil veces peor que el del olor, y aunque solo fueron un par de tragos, no pude evitar dejar caer la botella al suelo y tapar mi boca mientras corría al baño. Me senté frente al retrete y comencé a vomitar. Lucas se arrodilló junto a mí y me quitó el cabello del rostro. Abracé mi abdomen y me quedé sentada hasta que terminé.

-Déjame ayudarte.- se ofreció cuando terminé. Con un pedazo de papel, me limpió las comisuras de los labios y me dio un rápido beso.

Sentía un sabor desagradable en la boca, junto con las usuales lágrimas después de vomitar. Sentía mis mejillas arder de la vergüenza y miré al suelo.- Definitivamente eso no es sangre…- susurré, más para mí misma que para él.

-Eso es lo que intentab….

-¡Es mucho peor!- le acusé. Rió suavemente y la culpa me asaltó repentinamente.- Vaya, saqué conclusiones apresuradas. Lo siento tanto…Pero, Lucas, ¿qué es eso?

Se levantó y se sacudió el pantalón. Me extendió la mano y de un suave jalón me levantó a mí también. Me tomó de la mano y me llevó a su cama. Se sentó en el centro, con las piernas cruzadas y palmeó el espacio junto a él para que hiciera lo mismo.

-¿Recuerdas esas episodios de cansancio que me daban?- asentí, recordándolos con desprecio.- ¿También recuerdas que me fui unos días hace un par de semanas?- fruncí el ceño y volví a asentir.- ¿No me has vuelto a ver cansado, o no de esa manera, verdad? Haz conexiones. Vamos, ángel, eres inteligente.

Me devané los sesos entrelazando los acontecimientos que él había señalado, pero por el dolor de cabeza que me había comenzado a dar, no di con nada. Me sentí frustrada e hice mueca de, precisamente, frustración.

-Nada. Mi cerebro no trabaja hoy.- reí. Me miró divertido y suspiró, listo para hablar.

-Fui a Massachusetts, mejor dicho a Salem, la llamada Ciudad de las Brujas.- su mirada era distante, casi con miedo.- Fui a visitar a unos viejos amigos. Si, Dest, fui a visitar brujas.

Parpadeé sorprendida. Cuando se fue, pensaba y pensaba en posibles lugares a los que pudo haber ido, pero jamás me imaginé que iría precisamente a visitar brujas.

-¿Brujas?- pregunté seria, con una mezcla de escepticismo e ironía.- No necesitabas ir tan lejos para ver brujas. Aquí están Ev, Bel y Cam.

-No ese tipo de brujas, Dest.- dijo riendo, pero la sonrisa desapareció tan rápido como llegó.- Me refiero a las brujas reales. Las brujas que tienen siglos, tal vez milenios de vida. Que conocen todo tipo de magia, tanto blanca como oscura. Tu prima y tus amigas son casos especiales.- se pasó una mano por el cabello.

-¿Para qué necesitabas ver brujas?- pregunté, con voz de detective y enarcando una ceja.

-Sentía miedo…

En ese momento, mi corazón se encogió al ver lo vulnerable que estaba. Mis manos revolotearon a su alrededor sin saber que debía hacer. Aprisioné sus manos entre las mías y busqué su mirada, pero nada.

-Todos esos desmayos y tanto cansancio no son propios de mí.

-¿De eso se trata? ¿De qué no son propios de ti?- recriminé. Soltó una risa amarga, que me puso los pelos de punta y echó su cabeza para atrás.

-No me refería a eso. Me refiero a que estaba preocupado, tenía miedo. Dest, de pronto me sentía como que me sofocaba, acorralado, y la desesperación me volvía loco.- por su expresión, casi podía jurar que estaba al borde de las lágrimas.

-Pero no hay de qué preocuparte. Ya todo está bien…

-Ahí es donde interviene mi bebida… mejor dicho sangre, según usted señorita Boudelair.- bromeó.- Fui con mis amigas brujas para que me dieran algo para contrarrestar eso, y hasta ahora ha funcionado.

-¿Y por qué no me dijiste nada?

Me sentí herida. Bien me pudo haber dicho todo lo que le pasaba, todos esos sentimientos que lo atrapaban y lo volvían loco, y hubiera hecho todo lo que estuviera en mis manos para ayudarlo y hacerlo sentir mejor. Pero me lo había ocultado como si fuera cualquier persona en vez de su novia. Buscó mi mirada y la esquivé. Rápidamente me arrepentí, pues sentí feo de voltear los papeles, y ser yo la del problema.

-No es que no confíe en ti, ángel. Si no que me daba vergüenza que pensarás que soy débil…

-Lucas… Nunca pensaría eso. Eres la persona más fuerte y bondadosa que he conocido en toda mi vida. Eres inteligente, tierno, responsable, honesto, eres todo lo que alguien pudiera desear, sin mencionar guapísimo.- aclaré sonrojándome. Me sonrió débilmente y un brillo apareció en su mirada.- Y es por eso que yo te…

Su celular sonó y me interrumpió cuando estaba a punto de decirle por primera vez “Te amo.” Aunque sé que suena egoísta, me dio un gran alivio ser interrumpida. Después de una par de “Si, claro, uh-huh” y todo eso, colgó.

-¿Tú me qué?- preguntó retomando nuevamente la conversación.

-Te considero el mejor novio del mundo.- ambos suspiramos al mismo tiempo y pude sentir la decepción en ambos. Nos dimos la espalda y cada quien se sumió en sus pensamientos. Cuando el reloj electrónico en la pared me recordó la fecha, me abalancé sobre él y lo abracé. Cayó sobre su espalda en la cama y me abrazó con tanta fuerza que me sacó todo el aire.- Lu…cas….yo…si…res…pi…ro- jadeé.

-Ops. Lo siento.- respondió con el rubor quemándole las mejillas.

-Suerte para ti, hoy es Navidad, 25 de diciembre. Felicidades, guapo.- felicité. Vaciló un poco en contestar y se sonrojó aún más.- ¿Quep?

-Mmm… tú regalo… yo… no tengo nada.

Me lo pensé un poco y respondí:- Si lo tienes.- lo miré y mordí mi labio inferior tratando de parecer sexy y el rió.

-Haré absolutamente todo lo que tú me digas durante un mes.- ofreció. Miró el reloj y me quitó de encima suyo.- La que habló era Ever. Dice que te lleve a tu casa porque habrá cena de Navidad ya que por razones… obvias, ayer no pudimos.

-¿Estarán mis padres?

-No. No sé. No creo.- tartamudeó.

-Bien. Ojala sigan en su tonto viaje.- respondí tajante. Mi repentina hostilidad debió de sorprenderle, porque se estremeció ligeramente.

-¿Por qué?- pensó.


-Lucas, ambos sabemos que cuando Viena y Mason nos tenían a mí y a Ev, ellos supieron y no hicieron nada.- respondí, pero me detuve cuando sentí que la voz se me iba a quebrar. Carraspeé para no llorar y seguí:- Tampoco me dijeron nada de que Katherine era mi hermanita. Y sé que tú sabías, pero no te preocupes, no estoy enojada. Y a ella… solo la odio.

-¿Qué es lo que más deseas en la vida?- preguntó, cambiándome de tema.

-¿Realmente quieres saber?- reté, pero mi voz sonó más como una advertencia. El vaciló un poco y asintió.- Lo que más deseo en la vida, es haber sido yo la que murió el día que Trevor y yo chocamos.

martes, 13 de julio de 2010

44.1 Rescate

-Perfecto. Comienza la diversion.

Ambos vampiros se posicionaron frente a nosotras 3, esperando que Lucas y Damen entraran por la puerta, listos para atacarlos, pero se sorprendieron al oír un estruendo desde la ventana al otro lado de la habitación. Me sorprendí por no ver a Lucas y a Damen solo, pues también venía Will, el novio de Katherine, pero supuse que lo más lógico era que también viniera a ayudar a sacarla de aquí.

-¿Qué sucedió, Viena? ¿Megan te compró?- preguntó Lucas, inclinado ligeramente hacia adelante y sin despegar la mirada de la vampira.

-Cuanto tiempo sin vernos, Lucas.- dijo ignorando su pregunta.- ¿Cuándo fue la última vez que nos vimos? Ohh… ya recuerdo. En Cancún allá en México, ¿no? Que buenas vacaciones.- le guiñó un ojo aunado a una sonrisa coqueta y todos oyeron cuando Mason y yo gruñimos claramente celosos.

-¿Puedes cerrar la boca? Tienes una voz demasiado… chillona.- exigió Will, fingiendo una sonrisa —demasiado perfecta para mi gusto—que casi deslumbró a la vampira.

Una punzada de dolor me recorrió al no ver a mis padres, aunque ¿qué podía esperar de ellos si nunca habían estado ahí para mí? Suspiré y reprimí un gemido de tristeza, recordándome que lo que ellos hicieran o dejaran de hacer, no me interesaba. Pero desgraciadamente, por más que lo intentaba, no dejaba de dolerme el hecho de que no se hubieran preocupado lo suficiente en “rescatarme”.

-Les proponemos un trato- se burló Mason, que ya tenía abrazada a Viena.

Will, Lucas y Damen se cruzaron de brazos, aunque no por eso más relajados. Parecía que estaban perfectamente sincronizados, por que los 3 elevaron la barbilla al mismo tiempo, retándolos. Las 3 reímos bajito para que no se distrajeran. Lucas empezó a zapatear impaciente mientras esperaba que Mason hablara.

-La vampira y la rubia son de ustedes si nos dejan a la princesita.- ofreció.

-¡Jamás!- gritó Lucas.

Mason caminó hasta mí y tomó mi tomó mi barbilla, obligándome a ver a Lucas. Todo su cuerpo se tensó, así que Will y Dam tuvieron que detenerlo poniendo sus manos en sus hombros. Besó mi cuello y rozó los colmillos contra mi piel.

-Desgraciado.- escupió Lucas. Al siguiente segundo, Mason ya estaba al otro lado de la habitación, aturdido por el golpe que Lucas le había propinado. Lucas besó mi frente y quitó el cabello de mi cara.- Te extrañé.

Viena se agazapó y se lanzó contra mi novio antes de que me diera oportunidad de responder que yo también lo había extrañado. Mason se levantó, pero Damen lo derribó nuevamente, ambos cayeron sobre un montón de cajas. Dirigí mi mirada hacia mi prima y me sorprendí al ver a Katherine ya suelta y abrazando a Will. Cuando este se liberó, liberó a Ever y esta le agradeció con otro abrazo.

-Hola nuevamente, guapa.- me saludó son una sonrisa. Maniobró hábilmente y rápidamente tuve mis manos libres. Miré las feas marcas y me estiré para besar su mejilla.- No te preocupes, mejorara pronto.

-Gracias.- dije sonrojándome.

-Vamos, Vi, sabes que no golpeó mujeres.- reclamó Lucas.

-Afortunadamente yo sí.- respondió Katherine.

Se lanzó contra ella y Lucas se vio liberado de las garras de Viena. Estaba a punto de correr hacia mí, cuando el cuerpo de Mason lo lanzó lejos. Fulminó a Damen con la mirada por lanzárselo a él y mi hermanito reprimió una carcajada y se encogió de hombros. Busqué a Ever con la mirada, y la encontré peleando contra Viena junto a Katherine.

Sabía que debía ayudarlas, pero las piernas no me respondían. No sé si era por haber estado 3 días sentada o por el miedo, pero me sentía cohibida. Viena rodó sobre sí misma y se liberó de sus atacantes. Se movía rápidamente de un lado a otro del lugar en un abrir y cerrar de ojos, haciendo que Ev y Katherine miraran de un lado a otro, desorientadas. La vampira estaba a punto de lanzarse contra el cuello de mi prima, cuando Katherine la jaló del cabello y la hizo caer al suelo adolorida.

-Gracias.- balbuceó Ev, con una mano sobre su corazón.

-Después me lo agradeces.- respondió.

La contraparte eran Will, Damen y Lucas contra Mason, que en vez de verse nervioso por ser 3 contra 1, se veía más relajado que nunca, como si estuviera más que seguro que podría vencerlos. Lucas y Damen lo tomaron por los brazos y Will se abalanzó sobre su cuello. Mason forcejeó un poco y cerré los ojos cuando presentí lo que iba a suceder. Solo oí un fuerte crujir cuando como cuando algo se rompe y el sonido de un cuerpo que golpea el piso. Ahogué un grito de terror cuando vi el cuerpo inerte de Mason en el suelo, y los chicos mirándolo con una mezcla de pena, tristeza y odio.

-¿Deberíamos ayudarlas?- preguntó Damen, señalando a Ev y a Katherine.

-No creo.- respondió Will.- Tienen mucho que descargar. Mejor ella que nosotros.

Los 3 rieron y siguieron mirándolas, ya más relajados. Will se limpió los labios con el dorso de la mano, quitándose la sangre del rostro y sonrió.

-Es sexy ver a las chicas pelear.- bromeó Damen.

-No bromees, idiota, Will se encela.- rió Lucas. Will puso los ojos en blanco y le dio un ligero puñetazo en el hombro.

Volví a oír el mismo crujido y sonido de caída, y supe que Ever y la Innombrable ya habían terminado con Viena. Katherine corrió y abrazó fuertemente a Will, pero Ev, se dejó caer al suelo de rodillas, escondiendo su rostro entre sus manos y sollozando mientras las lágrimas chorreaban por sus manos. Lucas caminó hacia ella y se sentó junto a ella, para abrazarla dulcemente.

Me quedé quieta, observando todo, con mis brazos a mis costados y la mirada perdida. Todo parecía tan irreal, tan falso, como si lo hubiera visto en una película, pero no, en realidad habían matado a los vampiros, y la prueba estaba en los cuerpos de los mismos.

-¿Dest?- llamó Damen. Me levanté, tambaleándome, pues mis piernas dolían mucho y lo abracé. El correspondió a mi abrazo y suspiró aliviado.- Hermanita, ¿te lastimaron?

Negué con la cabeza y me aferré más a él, como si nunca más fuera a verlo de nuevo. Ever me tocó el hombro y supe que debía soltarlo. Ella me abrazó y sollozo desesperadamente hasta que se alejó un poco y miró sus manos, cubiertas de sangre.

-Ev, tenías que hacerlo.- traté de confortarla, pero no pude, mis palabras parecieron quedarse flotando en el aire.

Damen me pidió disculpas con la mirada y me alejé, mientras la sostenía en sus brazos, protegiéndola con su cuerpo, mientras escondía su rostro en su cabello y frotaba su espalda.

Brinqué cuando sentí unas manos en mi cintura y me giré rápidamente para abrazarlo. Me cubrió con su cuerpo sin pensarlo 2 veces y escondí mi rostro en su pecho. Inspiré su aroma almizclado, a sol, tierra, colonia y pinos. Sentí sus dedos enredarse en mi cabello y me aferré a su camisa con tanta fuerza que la arrugué.

-Lucas…- balbuceó Damen, llamando su atención.

Ever ya había dejado de llorar, pero seguía con las manos temblorosas y los ojos hinchados, aunque un poco más calmada. Se limpió una lágrima con el dorso de la mano y trato de sonreír sin éxito.

-¿Te molesta que Dest pase la noche en tu casa? Solo por hoy…- pidió, aunque pude oír una nota de vergüenza en sus palabras.- No intentes pasarte de la raya con ella, Lucas, confio en ti.- advirtió.

Lucas asintió serio y me tomó la mano.

-Vamos, angel, hora de irnos.




Ninguno dijo nada de camino a su casa, ambos estábamos demasiado aturdidos por lo que acababa de suceder, solo que no soltó mi mano en ningún momento. Detuvo el auto frente a un gran edificio y nos bajamos. Entramos tomados de la mano, pero él me dirigía, ya que tenía la mirada clavada en el suelo. Nos subimos a un elevador y presionó unos cuantos botones hasta que se empezó a mover.

Me dirigió a través de un pasillo hasta que sacó un juego de llaves y abrió una puerta. El departamento era enorme, estúpidamente enorme, dado el hecho de que vivía solo. Estaba decorado de una forma muy moderna, todo blanco, negro y rojo. Nos sentamos en un sillón y quitó un mechón de cabello de mi rostro.

-¿Quieres hablar?- preguntó dulcemente.

Negué con la cabeza y bajé mi mirada a mi estropeada ropa. Extendí mis brazos y observé la suciedad en ellos, tomé un mechón de mi cabello y lo observé, estaba sucio y grasoso.- ¿Puedo… me prestas tu baño?

-Por supuesto.

-¿Sería mucho pedir algo de ropa?- pregunté avergonzada. Rió suavemente, algo que había extrañado como loca y me revolvió el cabello.

-Obviamente no tengo ropa de chica, pero veré en que te puedo ayudar. Ven, vamos a mostrarte donde tomarás tu baño.- dijo guiñándome un ojo.

Volvió a tomarme de la mano y me condujo a una gran habitación, que al igual que la mía, tenía una maravillosa vista al bosque. Había una gran cama con edredón blanco y almohadas negras. Había unos cuantos estantes repletos de libros y un sillón —Que se veía muy cómodo— con una bella lámpara a un lado. Había un par de cómodas, con 4 cajones cada una. Soltó mi mano y caminó a una cómoda; sacó un par de camisas y me las mostró: todas me quedarían largas. Me acerqué a él y tomé una camisa blanca con negro que sostenía en su mano. La puse frente a mí, y confirmé que me quedaba hasta un poco más arriba de las rodillas.

-Gracias.- susurré. Asintió y señaló una puerta al lado contrario de la habitación.

-El baño.- explicó. Besé su mejilla y la acaricié.- En lo que te bañas te prepararé algo de comer.

-Moriré.- bromeé. Me fulminó con la mirada y besó mi mejilla.

Caminé a la puerta y la abrí. Me quité toda la ropa y la lancé a una esquina. Abrí la llave y dejé el agua correr un instante llenando la tina y humeando. Cuando estuvo lo suficientemente llena, me metí de golpe y recargué la cabeza contra la esquina, dejando mis músculos destensarse con el calor. No sé cuánto tiempo estuve así, pero me apresuré cuando reparé en que Lucas me estaría esperando; me puse shampoo y me tallé con esponja y jabón los brazos y piernas hasta que me sentí completamente limpia.

Salí y me sequé con una toalla que había ahí y me puse mi ropa interior y una blusa de tirantes que llevaba debajo de lo demás. Me puse la camisa de Lucas y sonreí al reparar en que tenía impregnado su aroma. Salí del baño y caminé hasta la cocina, donde Lucas preparaba algo de comer.

-¿Te quedó bien?- preguntó sin mirarme.

-Perfecta.- respondí tímidamente.

Se giró y me miró con detenimiento de pies a cabeza.- La camisa no es lo único perfecto.

-La comida. Ahora.- ordené. Suspiró resignado y siguió con su labor. Me senté en una mesa que había ahí y lo miré trabajar, ruborizándome cuando mi estómago rugió, demandando por alimento.





-Bueno, ya estás acomodada. Buenas noches, ángel.- dijo y me besó en la frente. Habíamos senado, y ahora me estaba arropando en su cama, donde dormiría por esta noche. Me crucé de brazos e hice puchero a lo cual el rió extrañado.- ¿Qué?

-¿Y tú donde dormirás?

Se sentó junto a mí y acarició dulcemente mi mejilla; me sentía mareada, casi acalorada. Me regaló una sonrisa coqueta y se pasó una mano por el cabello.

-En el sillón de la sala.- respondió al fin con desgane, como si la idea no fuera mucho de su agrado. Tomé su mano entre las mías y comencé a juguetear con sus dedos, hasta que se convirtió en una guerra de pulgares. Fruncí el ceño cuando me ganó, ¿y cómo no? Si Lucas es más fuerte que yo, pero el ver su expresión me hizo reír.

-Está muy lejos.- respondí como quien no quiere la cosa. Puso los ojos en blanco y suspiró.

-En la silla.- señaló una silla que se veía tentadoramente cómoda que había en la esquina más alejada de su cama.

-Aún muy lejos.

Echó su cabeza para atrás y murmuró algo ininteligible, como si estuviera maldiciendo. Si hubiera sido en cualquier otro momento, probablemente me hubiera sonrojado, pero ahora no, lo quería lo más cerca posible, lo quería conmigo.

-Aquí en el suelo.- dijo señalando el piso junto a la cama. Negué con la cabeza y suspiró desesperado.- ¿Entonces donde?

-No voy a ocupar toda la cama.- respondí mirando a la ventana, esperando que no tomara mis palabras con doble sentido.

-Que conste. Tú fuiste la que ofreció. Así que si Damen se entera, yo no sé nada.- me advirtió con una sonrisa en los labios.

Me hice a un lado y se recostó junto a mí. Lo cubrí con las cobijas y tembló debajo de ellas antes de acurrucarse en la almohada, recostado sobre su costado y dándome la cara. Me sonrió coquetamente y abrió los brazos para que me acurrucara en ellos, cosa que hice sin objetar. Tomó mi barbilla y me besó en los labios, tan dulcemente que parecía mentira.

Rodó sobre sí mismo y me cubrió con su cuerpo, sin despegar sus labios de los míos. Sus caderas estaban presionadas contra las mías y sus manos me presionaban contra su cuerpo. Desvió sus labios a mi cuello, y me estremecí al notar sus manos debajo de la camisa acariciando mi espalda. Una de sus manos voló a mi hombro, y lo frotó haciendo que casi me doliera. Me sentía acalorada, y ahora no sentía calor por donde sus manos pasaban, sentía fuego.

-¿Y cuando piensas detenerme?- preguntó, en un jadeo.

-Mmm… yo te aviso.- exclamé.

Posé mis manos sobre su pecho y me aferré a su camisa con toda la fuerza que pude. Trazó la línea de mi mandíbula con los labios hasta llegar a mi oreja. No quería detenerme, por lo que protesté cuando se alejó.

-¿Alguna vez pensabas decirme que me detuviera?- preguntó confundido. Sentía mis mejillas arder, pero me sentía demasiado torpe como para verlo a los ojos. Todo se había sentido tan bien que me sentía horrible sin él.- Este es el momento en el que me dices que siga.- bromeó.

-Y este es el momento en que tú me dices que no, que está mal porque Damen confía en nosotros y que no hay que seguir por que estoy muy confundida por lo que acaba de pasar.- argumenté con mi voz de abogada.- Pero adivina… ninguno va a decir eso.

-A esto quería llegar. Buenas noches.

-¿Estás enojado?- pregunté en un chillido. Me miró divertido y sonrió.

-No. Vamos, Dest, tú sabes que no te obligaría a hacer nada que no quieras.- explicó.- No es el momento. Y realmente, quiero hacer las cosas bien contigo.

-Te quiero.- susurré en su oído.

-Yo te amo.- respondió. Me estrechó nuevamente contra su cuerpo y apagó la luz “mentalmente.” Ambos cerramos los ojos y nos dejamos vencer por el sueño. Había sido un día muy largo.




Me desperté por la luz del sol que se filtraba por la ventana. Seguía en los brazos de Lucas todavía. Sonreí y salí de la cama, dirigiéndome a la cocina por algo de agua. Abrí un par de gavetas buscando un vaso hasta que las encontré. Eran aproximadamente unas 7 botellas de plástico sin etiqueta, que contenían todas un líquido rojo. Tomé una y la puse a contra luz observando asqueada como aquel líquido era del mismo color y la misma consistencia de la… sangre. Oi como Lucas entro a la cocina y se congelo al verme.

-¿Qué es esto?- pregunté a Lucas, sin molestarme en esconder el horror en mi voz. Se pasó una mano por el cabello y dio un paso hacia mi.

-Dest…

-¡Dest Nada!- grité, lanzándole la botella. Un foco explotó, y me pregunté si yo lo había causado.- ¡Quiero saber que está pasando y quiero saberlo ahora!

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Holaaa! (: Como estaan?? :P
Siento no haberme aparecido estos dias, solo qe a mi cuerpo se le ocurrio que era una brillante idea enfermarse en pleno verano, impidiendome comer nieve o cualquier otra cosa fria que me quitara en calor. Tmbn se le ocurrio que era lindo dejarme sin poder hablar y con dolor de cabeza.. -.-"
Ps aqi les dejo los capps:D
Mmm.. ya empece la segunda temporada o libro ((como qieran llamarle)) para cuando termine esta historiaa:D Espero tmbn la lean:)
Espero les gustee, ahora si pubblicare mas seguido para terminar prontoo! xD
comenteen!
ilyy♥