Soulmates

Sola. Esa fue la unica palabra que logró penetrar mi caparazón.



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lunes, 19 de abril de 2010

Opiniones(: (OneShoot)

jeje Holaa!
Perdon x la tardanza, el capp esta en proceso de elaboracion(:
Esta entrada es para pedirles su qerida opinion sobre una nva historia qe tengo en mi cabezitaa:D
les dejo el primer capp && ustedes me dicen como estaa..
La escuela me va a matar!! me faltan como 5 horas de sue;ito!! XD




Caminé como tonta por todo el largo pasillo, parecía un fantasma sin rumbo. Puse mi mano sobre mi hombro izquierdo y lo giré, haciendo una mueca de dolor. Acababa de terminar una pelea de práctica contra Justin y sentía como si me lo hubiera dislocado.

-¡Adria!-gritó Oliver a mis espaldas. Seguí caminando, lo ignoré por completo, me dolía demasiado como para ponerme a hablar con alguien.- ¡Adria Lorraine Scott!

Me detuve en seco. El sabía lo mucho que odiaba que me llamaran por mi nombre completo y lo acababa de hacer; sería hombre muerto. Pude oír sus pasos acelerados y su respiración agitada mientras se acercaba a mí.

Sus ojos azules me escrutaron de arriba abajo, mientras me dirigía una sonrisa juguetona. Su cabello rubio le caía por la frente, cubriéndole ligeramente los ojos. Su cuerpo alto, fuerte, musculoso, era imposible de diferenciar bajo la gruesa chamarra que llevaba puesta.

Vio mi mano sobre mi hombro y rió suavemente. El había sido mi mejor amigo desde que tenía 8 años y entré a los Dragones Blancos.

Los Dragones Blancos son una sociedad secreta encargada de eliminar a vampiros ó cualquier criatura “mágica” que pueda causar problemas a los humanos de la faz de la tierra.

-¿Otra pelea?-preguntó sonriendo. Yo solo asentí y soltó una carcajada.- ¿Ahora contra quien?

-Justin Johnson.- dije con una sonrisa, orgullosa de mi misma.

-Y por tu sonrisa supongo que ganaste.- afirmó. Le di un rápido abrazo y el trataba de apartarme juguetonamente.- ¿Viviré lo suficiente como para oír un día que Adria Scott perdió una pelea?

-Mmm…- hice ademán de estarlo pensando seriamente y le sonreí abiertamente.- Yo creo que no.- dije riendo, pero sentí otra punzada de dolor en el hombro y gruñí.- Maldita sea, Justin me destrozó el hombro.

-Lo siento. Debiste haberme dicho que parara.- dijo una voz a mi espalda. Di media vuelta y ahí estaba Justin, con su cabello negro y sus ojos verdes mirándome apenado. Era realmente guapo, estúpida e increíblemente guapo. Su cuerpo musculoso, a diferencia de Oliver, era visible a través de la delgada camisa de tirantes que traía puesta.

Mi mirada viajó de su cabeza a sus pies, sé que es de mala educación quedarte viendo fijamente a alguien, pero no es como si pudiera parar de apreciar sus firmes brazos, la curva de su mandíbula, la forma en que mordía su labio inferior, el color de sus mejillas al mirarme; perfecto.

-No. Está bien. Eso hubiera significado rendirme y Adria Scott nunca se rinde.- dije mirando mis gastadas botas, que repentinamente me parecían increíblemente interesantes. Me pase una mano por el cabello, dejando caer en mi frente unos cuantos mechones de mi cabello café. Cuando busqué a Oliver, el ya no estaba junto a mí, estaba caminando en dirección a Tory, su novia.

-Adria…- levanté mi mirada y ahí estaban esos ojos verdes en los que era tan fácil perderme siempre.- Me preguntaba si querías ir a ver una película conmigo hoy.

-Justin, no empieces.- dije sonando un poco fastidiada, está bien, muy fastidiada.- Robert me habló de una misión para dentro de poco. Tengo que prepararme, estar lista…

-Estás lastimada. Eso te servirá de excusa. Por favor….- dijo con cara de cachorro, haciendo pucheros. Odiaba lo mucho que me gustaba.

-Está bien.- le respondí con una sonrisa y mis mejillas ardiendo. El me sonrió y acarició mi mejilla con su pulgar, haciendo pequeñas figuras invisibles en ella, pero dejando un rastro de calor ahí.

-¡Adria!- Gritó Rosalie al otro lado del pasillo. Su rojizo cabello ondeaba de un lado a otro, mientras sus ojos verdes solo miraban la mano de Justin en mi mejilla.

Traté de recordar la última vez que me llevé bien con ella, y esta fue… Nunca. Nunca me pude llevar bien con Rosalie Miller. No era que tampoco lo hubiéramos intentado, simplemente éramos dos polos opuestos. Yo sabía muy bien que ella me odiaba, y lo sabía muy bien. Supongo que tener toda la atención de Justin sobre mí y ser la mejor cazadora no eran de mucha ayuda, pero realmente, mientras no se metiera conmigo, su odio me tenía sin cuidado.

-¿Necesitas algo? ¿Un cambio de cerebro?- le respondí bruscamente. Justin rió por lo bajo, como tratando que ella no se diera cuenta. Rose mordió su labio y sonrió falsamente, como tratando de controlarse.

-Que graciosa eres.- dijo dándome un codazo un poco más fuerte de lo necesario para que pareciera broma.- No. Robert te necesita en la oficina. También a Oliver, a Justin, a Tory y a mí, pero sobre todo a ti, querida Adria. Así que vete yendo y nosotros buscaremos a los tortolitos.

Le dirigí a Justin una mirada de “Te lo dije”, sintiendo un repentino odio por Robert James, el director de los Dragones. Le di un rápido beso en la mejilla a Justin y me despedí de Rose con un movimiento de mano, sonriendo por su mirada cargada de veneno.

Caminé por pasillo, mirando las pinturas de antiguos miembros de la organización, todos con la cabeza de algún estúpido vampiro en la mano, sonriendo victoriosos al ver su presa. El pasillo me parecía más largo que de costumbre, hasta que por fin tuve frente a mí una gran puerta de madera. Puse mi mano en la fría perilla y vacilé un poco en girarla. Tal vez podría irme de ahí y evitar lo que fuera que me avecinaba.

-Entra, hija.- dijo Robert del otro lado de la puerta.

Miré a los lados, buscando alguna cámara o cualquier cosa que revelara que estaba ahí. Tragué saliva y abrí la puerta. Un gran escritorio de madera estaba al fondo de la oficina, con una computadora y papales en ella. A los lados había estantes, repletos de libros, cientos de ellos. Las ventanas detrás del escritorio mostraban el jardín de entrenamientos y pude ver a algunas personas… entrenando. La alfombra, color beige y las paredes blancas, le daban un aspecto acogedor al lugar.

Un hombre de cabello canoso, y ojos ridículamente infantiles me miraron orgullosos. Robert debía de tener aproximadamente unos 48 años, pero su profesión le hacía ver mayor. Caminó hacía mi y me dio un cariñoso abrazo.

-Hija, ¿cómo has estado?- preguntó de una forma paternal.

Un nudo se me hizo en la garganta cuando me llamó “Hija”. Mis padres habían sido asesinados por vampiros, de ahí venía mi obsesión por ser la mejor cazadora. Me quedé sola, y el día del ataque, cuando tenía 8 años, Robert me acogió aquí, entrenándome y tratándome como su hija, la hija que nunca tuvo, decían el y Charlote, su esposa.

Charlote era una mujer de cabello rubio y ojos azules. Siempre me había tratado como su hija, consintiéndome y mimándome en lo que pidiera, que orgullosamente nunca fue mucho. Eran millonarios, estúpidamente millonarios, así que podían darme lo que pidiera. Los amaba como a mis padres, yo sabía que eran mis padres por que me cuidaron y educaron, pero no era lo mismo que estar con mis padres biológicos.

-Muy bien, papá.- le dije dirigiéndole una sonrisa, me abrazó con más fuerza y dejé escapar un ligero gritito de dolor por mi hombro. Me miró preocupado, pidiéndome con los ojos que le contara que pasaba.- Justin me destrozó el hombro en una pelea. Pero le gané.

-Excelente.- dijo orgulloso. Otro nudo se hizo en mi garganta al ver el orgullo y la confianza que me tenía.

-¿A qué me has mandado a llamar?- le pregunté, rompiendo el hilo de sus pensamientos. Hizo ademán de que me sentara y eso hice, al igual que el, solo que el del lado opuesto de su escritorio.

-¿Qué sabes sobre Alexander Blakelee?- preguntó en modo “jefe”.

Traté de recordar algo. Ese nombre se me hacia vagamente familiar, yo sabía que en alguna parte lo había oído. Navegué un poco en mis recuerdos hasta que encontré lo que buscaba.

-Alexander Blakelee…- dije como escogiendo las palabras.- Vampiro. Un feroz oponente. Simula tener mi edad. Peligroso y guapo, muy guapo.

-Exacto. Aunque no concuerdo con lo de guapo, sería muy raro que yo lo dijera.- dijo riendo. Se veía muy calmado, pero no veía a donde nos llevaba esta conversación sobre alguien que no conocía. Debió haber visto la pregunta en mi rostro, por que siguió.- El se instaló en Laguna, California. Ha habido unos cuantos ataques ahí, nada demasiado alarmante, pero no podemos confiarnos demasiado.

-Y piensan que el los causado.- no era pregunta, lo estaba afirmando.

-Eres muy inteligente, Adria.- dijo dando unas palmaditas a mi mano.- Si, creemos que el lo ha hecho. Nunca habíamos tenido problemas con el. Karla, tu sabes que los vampiros pueden estar en el sol siempre y cuando se alimenten bien. California es un estado muy soleado, ahí tu puedes dar tus propias conclusiones.

Traté de asimilar esa información. Un vampiro que nunca había causado ningún problema, repentinamente ataca. Los vampiros, como es bien sabido, son demonios, demonios hermosos, pero repugnantes, con instintos asesinos, a los que no les preocupa matar, no tienen conciencia ni escrúpulos.

La puerta se abrió ligeramente y Justin asomó su cabeza por ella. Mi papá soltó una carcajada y los hizo pasar. Tory y Rosalie se sentaron en las sillas que había junto a mí, y Oliver y Justin se quedaron parados tras nosotras, las manos de Justin en mis hombros.

Papá les platico todo lo que me había contado a mí, siempre paciente y calmado, ignorando los gestos de todo. Tory tenía su rubio cabello amarrado en un floja coleta, dejando varios mechones de cabello en su rostro, adornado de sus preciosos ojos azules, un poco más claros que los míos y esa sonrisa tan juguetona que siempre la diferenciaba.

-Explícanos la misión, Robert. Solo entendí que Alex ha atacado.- dijo Tory suavemente, un poco frustrada.

-Está bien.- dijo mi papá.- La misión en sí es para Karla. Ella será enviada a Laguna a la escuela a la que asiste Alexander Blakelee. Se ganará su confianza y descubrirá lo que pasa, ya que tenga la información, se encargara de deshacerse de él.

-¿Y que se supones que haremos nosotros?- interrumpió Rosalie, más molesta de que jamás la había oído.

-Ustedes irán a Laguna también, solo que unas semanas después que Adria. Considérenlo vacaciones. Les rentaré un departamento y tendrán autos. En una casa estarán tu Rose, Tory, Oliver y Justin.- dijo mi padre muy calmado, como si enviar a su hija no fuera una misión suicida.- Adria tendrá su casa aparte para que no sospeche.

Sentí las manos de Justin ejercer presión en mis hombros, casi clavándome sus uñas. Lanzó un gruñido y me sacudí para quitarlo de ahí.

-¡No la puedes mandar sola!- gritó furioso. - ¡Si el vampiro la descubre esta muerta!

-Es la mejor cazadora que tenemos. Es inteligente, audaz y hábil. Estará bien.- dijo Oliver hablando por primera vez. Tory lo apoyó, al igual que Robert y Rosalie.

-Quiero esa misión.- dije muy firme, no dejando abierto a negociaciones.- ¿Cuándo empiezo?

-Ya estas inscrita en la preparatoria de Blakelee. Ya tengo tu casa y tu auto. Está todo listo. Mañana mismo te vas a Laguna, hija.- dijo mi padre. Tragué saliva, un poco nerviosa y asentí. Algo muy dentro de mí me decía que no estaba lista para lo que se avecinaba…



ese es.. comenten && diganme qe opinan..
Alguien sabe qe paso con Clau(Girly) qe tiene ya varios dias sin pubblicar && me muero de ganas de saber qe siguee?? jajaja =D
eso es todo..
comenten!!
Biancaa♥

lunes, 1 de marzo de 2010

Regalitho! (OneShoot)

Holaa!
Como se irán a dar cuentaa, este no es un capp.. Es más como que no se..XD Un regalitho, una ideaitha qe se mee ocurio anoche mientras me lavaba los dientees y oia musica! XD

Se me ocurrió así como que en la época que todo era más fácil, que conocías a esa persona especial y sabías qe era con qien qerias estar aunqe apenas l@ conocieras.

Y ps mis personajes en esa ideithaa fueron MI LucasXD y Dest.. Y me los imagine en la epoca en qe ella podria usar grandes y bonitos vestidos de epoca y peinados bonitos y delicados, enfatizando su belleza. Y donde Lucas usaria trajes y por las noches la visitaria a escondidas.

Donde se verian a escondidas viviendo su amor, se verian en el parqe o la plaza y compartirian abrazos y uno qe otro beso robado.. =)

Y NO! NO ESTOY ENAMORADA! Bueno, tal vez un poquitin de mi Lucas hermoxxo:P
Bueno, les dejo la historia antes de qe me maten x tanto hablar..:$ Y ps si les gusta diganme en los comments y le sigo con esa historiecitaa..!:P







La bella joven se sentó en la fresca hierba sintiendo los cálidos y abrasadores rayos de sol de aquel tan soleado día de verano.

Suspiró buscando alivio alguno para todo su dolor, pero se encontró sintiéndose tan vacía como aquel día hacía ya 3 años.

La suave brisa le revolvió los chocolatazos y delicados rizos que su prima le había peinado con tanto cariño, enviándolos a su rostro. Refunfuño un poco, pues el cabello en su rostro había interrumpido el hilo de sus pensamientos.

“¿Por qué el? ¿Por qué me tuvo que dejar sola?”, pensaba una y otra vez con amargura mientras recordaba con tristeza y melancolía años atrás cuando era una feliz joven de cabello rizado y chocolatozo, con ojos verdosos, corriendo y jugando inocentemente por el campo de pequeñas florecillas de todos colores, al lado de su hermano, aquel guapo joven de rubio cabello y ojos grises, con una sonrisa en los labios cada vez que su pequeña hermana reía.

Ahora, el ya no estaba, y la había dejado con un gran vacío en su interior. Una lágrima rodó tímidamente por su mejilla y ella la seco con su dedo. Levantó lentamente su suave mano y la colocó sobre su corazón, sintiendo cada pequeño latido darse cada vez más débil, cada vez con más esfuerzo.

De pronto, una ráfaga de viento, le quitó su rosado y vaporoso listón de encaje, el cual llevaba atado al cuello y había sido un obsequio de su hermano, y lo envió hacia un árbol a unos cuantos metros de ella.

El gran faldón de aquel tan delicado y bello vestido la hizo tropezar un par de veces, hasta que casi por arte de magia, logró incorporarse. Caminó con el sol dándole en los ojos, cegándola y obligándola a cubrirse con sus manos. Llegó al árbol, en cuyas ramas se había enredado su listón. La pregunta sería, ¿Por qué se tomó la molestia de escalar aquel alto y frondoso árbol por un torpe listón?

Fácil. Fue un regalo de su hermano y ahora su posesión más valiosa. Ya que hubo escalado hasta la rama más alta, rasgado su vestido, y con la punta de los dedos hubo alcanzado su listón, oyó el crujir de la rama en la que estaba parada.

Ahogó un grito y cerró fuertemente los ojos, esperando el impacto, pero se sorprendió al sentir algo diferente al suelo.

Fastidiada, temblando y algo acalorada, abrió lentamente los ojos y lo que vio le robó el aliento…

Un joven de cabello rubio un tanto oscuro, y ojos verdes un poco más oscuros que los de ella, la había atrapado en la caída y le sonreía tiernamente.

Ninguno apartó la mirada del otro, y el suave rubor se extendió delicadamente en las mejillas de la chica. Ambos sonrieron y el la puso lentamente en el suelo, con tal esfuerzo que parecía que le dolía a muerte alejarse de ella.

-Dest… Destiny Boudelair.- dijo ella torpemente, atropellando las palabras.

El joven que llevaba puesto un elegante traje negro, rió suavemente, como pequeñas campanas que repiqueteaban con la suave brisa veraniega. El tomó la mano de la chica y la elevó al nivel de sus labios para besarla.

-Lucas Russo.- dijo dulcemente.

Cuando la bella joven tuvo libre su mano, instintivamente la colocó sobre su corazón, y lo que sintió la dejó sin palabras…

Después de 3 años de sentirse fría y vacía, su corazón latía desbocadamente, haciéndola sentir más viva de lo que jamás había estado.